Reseña: Rise To Fall - Into Zero.

Y nos volvemos a cruzar. Lo bueno de llevar ya unos (pocos) añetes en esto es que ves cómo vuelven a la carga algunas bandas de las que ya has hablado anteriormente y que has descubierto gracias a esto de escribir en webs, cosa que te permite ver cómo van evolucionando las propuestas de peña que de otra forma ni conocerías. No sé por qué os digo esto si no es el caso de Rise To Fall, a los que sigo desde la lejanía cuando editaron su potente Defying The Gods de 2012, pero es cierto que es una banda de la que he podido seguir su evolución desde entonces hasta llegar a este Into Zero, el que es su cuarto trabajo de estudio, tras pasar por su notable End Vs Beginning de 2015 que comenté en su momento y me llevó a colaborar con los compañeros de Dioses del Metal. Para quienes aún no los conozcáis, Rise To Fall es una ya considerable como veterana banda bilbaína, practicante de un Death Melódico de corte moderno que sigue un poco la estela de los In Flames de entre el 2000 y el 2005, cuando aún no habían abandonado sus ráices melodeath pero ya jugueteaban con los rolletes modernos que más adelanto protagonizarían su propuesta. 

En ese espectro se mueven los bilbaínos, que presentan un cuarto trabajo sin dar ningún volantazo estilístico, manteniéndose fieles a lo que han venido haciendo hasta ahora y apreciándose una única evolución en la elaboración instrumental de los temas, donde sí han mejorado de forma realmente clara con el paso de los años. En Into Zero encontramos esos riffs duros de la banda, los juegos de voces de Dalay, distorsionando el gutural y recurriendo a una firme voz limpia que funciona igual en estudio que en directo y que sirve para darle dinamismo a los tomas. Las guitarras de Hugo y Dann funcionan de lujo, siendo lo que más destaca de la banda, y la sección rítmica liderada por Javi (bajo) y Txamo (batería) suena contundente, bien aupada por una sólida producción que no les resta protagonismo. Por cierto, hablando del tema, comentar que el disco ha sido grabado en los Chromacity Studios con Pedro J Monge y mezclado y masterizado por Jacob Hansen en sus Hansen Studios de Dinamarca.

Sobre los temas, encontramos las estructuras habituales en la banda, estrofas afiladas, estribillos limpios y pegadizos y algún deje de electrónica que ambienta, sobre todo, sus intros. Normalmente sus temas parten de esa base y de ahí salen poco, pero si así se encuentran lo bastante inspirados como para crear himnos como los singles In The Wrong Hands y Acid Drops, se les perdona. En ambos tenemos claramente una muestra de lo que ofrece Rise To Fall, riffs épicos, estribillos pegajosos y mucha potencia sónica. Luego el trabajo va por los mismos derroteros, destacando temas como Virgin Land, donde Txamo lleva a la banda en volandas desde su manejo del doble bombo para ceder protagonismo a la maquinaria riffera de las guitarras en el pasaje central en un tema muy elaborado antes de que The Empress, desde la melodía más edulcorada, aporte un necesario punto de variedad (ojo al solo de guitarra, de alto nivel y perfectamente encajado en el tema). Tras el puntito suave vuelve la tralla con Temptation Feeds our Weakness, donde se olvidan de intros y se lanzan a la zapatilla dura, mezclada con otro buen estribillo limpio, y le sigue Zero Hour, que me recuerda en ciertos momentos a ese Defying The Gods con el que los escuché por primera vez, metiendo bastante caña y dándole aires épicos cuando llega al estribillo. De cara al final encontramos un par más de temazos bien redondos con algunos guiños a los In Flames del Clayman como Survivor o el arranque de White Canvas, donde Rise To Fall demuestran que han mamado mucho de la escuela sueca del género desde sus orígenes y lo han sabido incorporar a un sonido bastante propio dentro del estilo que practican.

Rise To Fall siguen avanzando con paso firme, sin moverse de su propuesta pero mejorándola disco tras disco, añadiendo detallitos y, sobre todo, mostrando que cada vez son mejores músicos. Into Zero es otra buena colección de temas sólidos, arropados bajo una producción sobresaliente, que buscan pegarse a tus oídos. Buenas guitarras destacan sobre unos cortes pegadizos en los que la voz limpia de Dalay siempre aparece para darle fuerza a sus estribillos, aunque debo admitir que a ratos pecan un poco de repetir estructuras, haciendo que algunos temas sean muy similares entre sí, y no me importaría que, viendo que son buenos músicos y que ideas no les faltan, se atrevieran a experimentar más con su propuesta para no quedarse encerrados en lo que hacen, pues creo que les permitiría llegar algo más arriba pero, mientras tanto, tampoco me parece mal disfrutar de trabajos tan redondos como este Into Zero que me ha parecido, al igual que sus dos anteriores trabajos, realmente cojonudo.


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