Reseña: Bloodhunter - The End Of Faith.

Pues finalmente, de la mano de Duque Producciones, me he encontrado en el camino de Bloodhunter, amigos. Una respetada formación gallega, de esas que iba asomando la cabeza por la escena extrema nacional con un buen trabajo de estudio, paseando un poderoso directo por las salas pequeñas del país y que al fin se ha dado a conocer. La banda, formada por Diva Satánica (voz), Fenris (guitarra) y Éadrom (bajo) presentó el pasado mes de octubre su segundo LP, un disco en el que afirmaban dar un importante paso adelante con respecto a su debut homónimo y un trabajo con el que podían consolidarse en una posición interesante dentro de nuestra escena. Tras años de trabajo y dedicación, el nombre de Bloodhunter había aparecido en "el mainstream" y era el momento de echarle el resto para sacar un disco que les permitiera situarse donde merecían.

Y se puede decir que lo hicieron, The End Of Faith es un buen trabajo aunque no entra a la primera. Quedaría corto enjaularlos en la etiqueta de "Death melódico", pues muestran suficientes detalles y matices de Groove, aires de Heavy clásico y demás como para sacarlos de esa definición una vez que te adentras en su música y le das sus escuchas. En el tema a tema, encontramos un buen trabajo de toda la banda, incluyendo ahí a Marcelo Aires, batería de sesión que participó en la grabación del disco. Fenris luce un potente nivel compositivo y una importante técnica tanto a la hora de riffear como en los solos, siendo su trabajo de lo más destacable en Bloodhunter. No voy a obviar, por supuesto, la oscura y potente voz de Diva Satánica, que juega bien con diferentes registros dentro de su estilo, y Éadrom, que aporta potentes juegos de ritmos y buenas líneas desde su bajo. 

El conjunto nos deja un disco potente, con temas cargados de potentes melodías como el que le da título y abre las hostilidades (justo después de la intro, claro) y otros como Eyes Wide Open, que tiran más a una vertiente Death con aires potentes y muy directos. Still Standing Up, por su parte, muestra un poso más groovero dentro del sello de la banda gallega, con un riff inicial pensado para dejarte el cuello cuando los tengas subidos a un escenario frente a ti. Cabe destacar el mérito de la vocalista al adaptar su voz a cada estilo, encajando siempre donde debe, pero ahora es el turno de Death And Rebirth, un tema instrumental donde son el resto de músicos quienes se lucen. Eso cunde, colegas, cuatro temas y ya hemos visto cuatro registros diferentes de esta banda, ya nos han dejado claro de qué van y nos mola, pues con este arranque de disco cuesta ponerles una etiqueta clara, así que dejaré de perder el tiempo con eso.



La segunda mitad del disco abre con The Queen Beast, un tema acelerado y bruto, bien conducido por Fenris en sus diferentes juegos de riffs. En All These Souls Shall Serve destaca esa hipnótica melodía de guitarra que va alternando con los zarpazos vocales de Diva Satánica, no es mala elección como single de adelanto, desde luego. Fenris sigue reclamando protagonismo a base de buen trabajo y lo hace de nuevo en Spirits Of Sin. Y, llegando al final del disco, nos encontramos con la jodidamente abrasiva Let The Storm Come, una aplastante avalancha sónica que nos acompaña a Possessed By Myself, tema con cierto aroma a At The Gates en su riff inicial y que sigue por esa vertiente de Death Melódico sueco. El disco cierra con un cover de Crystal Mountain de los míticos Death.

En resumen, un muy buen disco de Bloodhunter, amigos. Una banda con una enorme capacidad técnica, sobre todo en sus seis cuerdas, bien liderado por una carismática vocalista que goza de una cojonuda variedad de registros, adaptándolos a lo que el tema requiera. The End Of Faith nos deja unos diez temas muy buenos, con buenos riffs, ritmos potentes, voces de ultratumba y mala hostia suficiente para parar un tren. La banda nacida en tierras gallegas ha mejorado notablemente su propuesta respecto a su debut y tiene pinta de que lo seguirá haciendo, pues se les ve con confianza y fuerzas para seguir creciendo. Ahora me queda ver en persona qué tal se las gastan en directo, tendré una ocasión de oro en el próximo Resurrection Fest.

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