Crónica: Trallery + Holycide en Zaragoza

Mientras el gran Jose Meh hacía de groupie de Eveth e intentaba batir el récord de bolos vistos durante un sólo fin de semana, servidora se hallaba en una nube de felicidad, esperando uno de los conciertos más ansiados de toda mi vida. Los mallorquines Trallery por fin visitaban Zaragoza y no había fuerza capaz de impedirme a verlos. 

Esto sí, la fecha no fue la más adecuada del mundo, coincidiendo con varios bolos interesantes (cosa bastante habitual en Zaragoza), pero esta vez, aparte de ello, también con la actuación gratuita de Mago de Oz. Y ya sabéis, si algo es gratis… Si unimos esto al hecho de que la promoción del concierto fue prácticamentenula, no extraña que la afluencia del público fue lamentablemente baja. ¡Por primera vez en mi vida conocía todos y cada uno de los asistentes al bolo!

Al escuchar la llamativa intro, que no dejaba lugar a dudas que algo gordo se empieza a cocer, nos posicionamos delante del escenario para disfrutar de los madrileños Holycide, con el carismático Dave Rotten al frente. Empezaron con Afterworld Remnants, dejándonos claro que nuestros cuellos iban a sufrir bastante esta noche. Durante el Eager To Take Control nos quedamos unos minutos sin escuchar a una de las guitarras (supongo que por rotura de una cuerda, aunque no logré pillar el momento exacto de la “avería”), pero el grupo seguía como si nada y el cambio de instrumento fue muy rápido, así que la actuación no se vio demasiado afectada. Tiempo para Motorhead, tema-homenaje al uno de los grupos más grandes de todos los tiempos, con el público ya totalmente entregado. Y con la brutal versión de Beneath The Remains de Sepultura, los Holycide se metieron totalmente al bolsillo a toda la peña. Dave no paraba de interactuar con los asistentes, el escaso número de los cuales esta vez quizás se convirtió en cierta ventaja, ya que las bromas y los diálogos no cesaban y el bolo parecía una gran fiesta entre amigos. Llegó Bonebreaker, seguida por brutalísima Apocalypse Riders y Deserve To Be Erased, antes de la cual Dave con su encanto y optimismo habitual nos aseguró de que todo se va a la mierda y que moriremos todos, cosa que no nos impidió headbangear a lo loco, sin preocuparnos demasiado por el fin inminente del planeta. Con el siguiente cover, Losers de los californianos Detente, el frontman provocó “enfado” de la parte femenina del público (bastante numerosa, por cierto), al observar que la mayoría de los asistentes ya somos abueletes y deberíamos conocer a esta banda y su historia. El concierto seguía con Human’s Last Dawn, correada con ganas por el público, No Escape y con Annihilate…Then Ask! terminaba el tremendo bolazo de los madrileños. No sin otro acento cómico, cuando en respuesta a la pregunta de Dave, qué otros covers nos gustaría escuchar, dije “algo de Trallery”. Pero no coló, no funcionó ni siquiera el infalible “No hay huevos”. “No, ahí sí que no los hay”, fue la respuesta del vocalista, entre varias carajadas tanto entre el grupo como entre el público. (Varios de los asistentes estuvimos de acuerdo que se notaba que los Holycide no son maños, porque cualquier aragonés que se precie en respuesta a semejante “reto” se hubiera cascado medio setlist de los mallorquines, jajajaja).







Encantados con la actuación que acabamos de presenciar, procedimos a pedir cervecitas para refrescarnos un poco, mientras en el escenario tenían lugar los cambios técnicos, los cuales no duraron más que escasos minutos. Y, esta vez sin intro ni aviso previo, de repente apareció en el escenario el trío tan esperado, yendo directamente al grano con Spiritless y dejándome claro que voy a disfrutar incluso más de lo que pensaba… El solo de Biel, que ya es impresionante en el disco ¡En directo me dejó sin aliento! Trallery es una banda con la calidad musical increíble y con un directo absolutamente brutal. En el escenario hay tres personas, pero da la impresión de que hay una docena, sobre todo por las carreras incesantes que se pega Humberto, corriendo por el escenario cual poseso, siempre con una enorme sonrisa. En Zaragoza llevaba la divertísima camiseta de Diario de un Metalhead. Esta vez ninguno de los miembros vestía camisetas de equipos de fútbol, igual el Zaragoza les cae peor que Real Oviedo o algo ;-) 

Pero volvamos al bolo, el cual seguía con Evil Pride, muy groove y con sus impresionantes cambios del ritmo. Fenomenal Sebas y su pegada a los parches ahí (y durante todo el bolazo, claro). Y, acto seguido, después de asegurarse Humberto que el público sí conoce Catalepsy, el primer álbum de la banda mallorquina, sonó White Shadow. Scavenger Crow, uno de mis temas absolutamente favoritos, provocó que soltase un grito que me hizo perder la voz durante varios días (ejem… vaaale, reconozco que grité muuuucho más que sólo una vez y no sólo durante de un tema ;-) La tralla que nos llegaba desde el escenario provocaba locuras sobre todo en uno de mis compis favoritos de las primeras filas en los bolos, Raúl, y en una servidora, ambos intentando mantener la cordura suficiente para intentar sacar unas cuantas fotos medianamente decentes. Mientras disfrutaba, se me amontonaban las birras que mis mejores amigos del mundo no paraban de traerme y de los cuales me olvidaba al instante, atraída por lo que está pasando en el escenario. Creo que por ahí por Unknown Confusion, uno de los temas más thrashers de la historia de la música, de repente se cayó uno de los monitores, se ve que no aguantó el muro de sonido que le llegaba, jajaja. Por suerte no pasó nada y después de volver a colocarlo en su sitio, seguía funcionando sin problemas… Seguimos con otro tema de Spiritless como Abominate, seguido por una impresionante versión de Creeping Death de Metallica. Humberto, al igual que antes Dave, interactuaba mucho con el público, pero con un estilo totalmente diferente y menos “oscuro” (que yo recuerde, no nos dijo ni una vez que todos vamos a morir, ni nada por el estilo ;-) Tiempo para Collateral Damage y, para finalizar el concierto, los dos temas más furiosos y tralleros: Hunt To Kill y Keep Your Eyes Open. ¡Así no hay quién no se quede con ganas de más, amigos! Pero, por desgracia, incluso los bolazos más tremendos tienen que terminar en algún momento… No os voy a mentir, acabé llorando de la emoción y de la felicidad, convirtiéndome seguramente en única persona en el Universo capaz de llorar en un bolo de Thrash Metal…







Me quedé con ganas de volver a ver a los Trallery y espero poder hacerlo antes de tener que utilizar taca-taca para caminar (la edad no perdona, y encima, por lo visto, se me pegó el “optimismo” de Dave jajaja). A todos los que tenéis la oportunidad de ver a os mallorquines o a los brutales Holycide, os recomiendo encarecidamente a ambas bandas. ¡No os vais a arrepentir!

Para terminar, mención de honor para Roger Reyna, el técnico de sonido de la Sala Utopía y agradecimientos para toda su plantilla por la fenomenal atención.


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