Reseña: Semper - Kháos

Sigue llegándonos mandanga de la buena de la mano de Necromance Records, amigos. Hoy es el turno del segundo LP de Semper. Una banda formada en 2007 en Las Palmas de Gran Canaria y que actualmente cuenta con Gabriel Pérez a la voz, Rafael Pérez y Conny Melefas a las guitarras, Adrián Hernández al bajo y Borja Miranda a la batería en sus filas. El objetivo de la formación no es otro que plasmar las diferentes influencias, entre extremas y progresivas, de sus cinco miembros para formar un sonido propio que caracterice a Semper. Así, tras sacar un prometedor LP en 2013, regresan a la carga cuatro años después con este Kháos, en el que vemos toques de Metal progresivo, Djent y Groove bien mezclados en los ocho temas que lo componen. En ellos conjugan un buen juego de riffs muy trabajados, cambios de ritmos en los temas y un poso 'groovie', que aporta la dosis de cabezas aplastadas entre los alardes de técnica y elaboración que conforman cada tema.

Una vez nos adentramos en el Kháos, encontramos una evolución natural en Semper, fruto de la madurez y la consolidación de una banda que se ha pateado una burrada de conciertos en salas y festivales de las Islas Canarias a lo largo de su carrera. Se nota más solidez en las composiciones y una mejoría en varios aspectos, destacando la voz de Gabriel, que muestra su furia en varios registros diferentes y muy mejorados con respecto a sus anteriores muestras. Otro aspecto interesante del disco es el sonido que han logrado sacar en los Goat estudios, captando toda la esencia de la banda y logrando que todos los instrumentos se escuchen a la perfección. El artwork es obra de Kendall Johns.

Unos sonidos electrónicos sirven de intro para el primer tema, XII, que muestra la vertiente más progresiva de la banda, alternando varios ritmos diferentes sin perder la furia que los caracteriza hasta que el tema se va como ha venido, con esos sonidos electrónicos ejerciendo de 'outro' y dejando paso a En Nombre De, mucho más directa y bruta, mostrando esencias Djent en ciertos pasajes del tema. Decadencia, con una buena dosis de técnica y la aparición de voces limpias, deja paso a Redención, uno de los cortes estrella del álbum, pues arranca con mucha potencia y a un ritmo trepidante para, a mitad de tema, mostrar un pasaje muy melódico y ambiental, que contrasta con la agresiva voz de Gabriel. Semper se presentan como un grupo cuyos músicos le imprimen sus diferentes influencias y van trabajando en darles forma para lograr lo que será el sonido personal de la banda y se nota, hay referencias de todo tipo en sus composiciones pero logran moldearlas bien, sin que suene a un corta-pega de estilos, lo cual es uno de los puntos más positivos del disco.



La cosa sigue avanzando con Babel, un tema muy técnico y algo caótico, que requiere sus escuchas para apreciarlo como toca debido a sus múltiples cambios de registro (veo pinceladas de Djent, Death o incluso de Hardcore en algunos pasajes). La Bestia, que, después de un arranque muy del progresivo actual, muestra la vertiente más furiosa y agresiva de Semper, nos acompaña al final del disco que llega con Implacable, y Revolución, dos temas algo similares entre sí, muy deudores del Metal Progresivo actual, siendo protagonizados por riffs entrecortados y algunos pasajes de furia descontrolada, formando un buen contraste.

Un buen trabajo de Semper, que siguen poniendo a punto su propuesta, madurándola en busca del sonido que mejor se acople a sus inquietudes compositivas. Aquí tenemos ocho temas, algo más de media hora, que conjugan agresividad y técnica a partes iguales, alternando momentos de furia con otros más centrados en la elaboración. Personalmente, disfruto más los temas en que sacan a relucir la furia por eso de que soy un cafre, pero el conjunto mostrado en Kháos presenta un buen equilibrio entre ambas vertientes, haciéndolo muy disfrutable. Estoy convencido de que en futuros trabajos, seguirán puliendo su propuesta e irán a más. De momento confío en que este disco les lleve a salir más de las islas y mostrarse a la península (o las Islas Baleares, que ya estaría bien...).

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