Crónica: Soldier + Misanthropy en Sala King Kong, Zaragoza

El viernes 10 de junio fue mi primera visita a la Sala King Kong y me llevé algunas gratas sorpresas. La primera: el fenomenal sonido de la sala, hoy por hoy para mi el mejor de toda Zaragoza. Pude presenciar casi toda la prueba de sonido y el técnico se lo curra que da gusto. Y estos esfuerzos aportan resultados muy beneficiosos para nuestros oídos y para las bandas, sobre todo las que empiezan a darse a conocer…




Una de ellas, los zaragozanos Misanthropy, fue para mi la segunda sorpresa de la noche. Por supuesto antes de acudir al concierto, investigué un poco y escuché los dos temas que tienen publicados en su Facebook y You Tube (no hay más material porque la banda se encuentra en plena campaña de crowdfunding para editar su primer EP). Y os aseguro que no estaba para nada preparada para lo que iba a ver y escuchar. Y a vosotros no os queda otra que fiaros de mi palabra cuando os diga que vale la pena rascarse los bolsillos y poner algo de calderilla para que esta gente consiga su objetivo cuando antes. (Más info: http://www.siamm.es/es/proyectos/id/21/id_proyecto/112) Pero volvamos al bolo. Misanthropy tocan thrash-black metal, sus temas tienen garra, mucho potencial e interesantes cambios de ritmo que hacen que no te aburres nunca. Empezaron con Merciless Vengeance y lo primero de lo que me di cuenta fue que la voz de Daniela suena muchísimo mejor en directo que en las grabaciones que escuché. No llegan a ser los típicos guturales, pero tiene un desgarrado muy original (poco más de tablas y tendremos nuestra Angela Gossow maña ;-). Así que empecé a disfrutar desde los primeros segundos. Al lado tuve a Phil de los Soldier muy atento a lo que pasaba en el escenario y marcándose un discreto bailoteo de vez en cuando. Los otros miembros de la banda también se dejaron ver entre el público. Los Misanthropy se divierten en el escenario y lo dan absolutamente todo. Hasta tal punto de que Christian reventó una cuerda de su guitarra en cuestión de minutos y tuvo que coger otra (“La más fea”, como me decía después de la actuación. Pero me da que podría tocar hasta la mandolina y se hubiera divertido igual). Hay que reconocer que las guitarras de Misanthropy suenan muy potentes, con unos acordes a veces muy pesados, tan típicos de black metal y a veces más ligeros, pero siempre con muy buena técnica. Han dado un buen ejemplo de ello marcándose la brutal Killing Peace de Onslaught con una facilidad como si esta fuera una cancioncilla de parvulario, ¡olé vuestros ovarios y cojones, queridos Misanthropy! No faltó el “intercambio de brazo” entre Diego y Christian, marcándose mutuamente los acordes, todo un espectáculo. También me han llamado la atención la técnica y velocidad de Diego, el bajista (casi no podía apartar la vista de sus dedos, impresionante) y la tremenda facilidad con la que Juan marca el ritmo vertiginoso en la batería, parece totalmente relajado, brutal, señores, muy brutal lo suyo… En fin. No os voy a nombrar todos los temas que tocaron, porque como ya he dicho, de momento no hay manera de escucharlos por ahí. Si os apetece una pequeña muestra, buscad Deadly Cold o Praise The Madness, los dos temas que terminaban el setlist de Misanthropy. Pero no les dejamos irse sin un bis y para nuestra sorpresa total, tocaron Night Crawler de Judas Priest, llevado totalmente a su terreno, una propuesta muy interesante y que sonó muy bien. Una banda totalmente recomendable, no os perdáis sus bolos, queridos amigos ¡no os vais a arrepentir!


 

Unos minutos para los cambios en el escenario y… Llególograndeseñoresyseñorasaversimicuelloloaguantamadremíaloqueestápasandoaquí (no, no se nos fastidió el editor de texto ni se me pegaron las palabras al escribir, es que intento trasmitir la brutal potencia y velocidad de los Soldier. ¡El cambio que se produce en estos chicos tranquilos, con sus gafas y coletas, al empuñar sus armas en forma de instrumentos, es indescriptible! Saltaron al escenario con una energía aplastante y parecía que llevan tocando desde hace un buen rato porque en cuestión de segundos nos metieron de lleno en los suyo con el potente Warbourne. Es absolutamente magnético lo de esta gente, un thrash directo a la yugular y que te absorbe y posee con cuerpo y alma. Viendo la cinta de la guitarra de Phil, la típica amarilla “Police line, do not cross”, pensé que no hay quien tenga cojones de cruzar esta barrera de brutal sonido. Y quizás no fui la única en pensarlo, porque esta vez no hubo pogos ni mosh pits y el público, aunque visiblemente encantado, estaba más bien quietecillo a pesar de los intentos de Phil que en un momento dado bajó del escenario liándose a empujones con la peña. En fin… Es que acojonáis, queridos Soldier ;-) Después de Corrupted (Sex In Prison) con sus cambios de ritmo, sin parar pasamos a The Great Western Oligarchy y si no me equivoco, aquí llego el momento de parar un segundo por primera vez. Phil dedicó unas palabras al público, mientras los demás miembros de la banda empezaron la primera de sus particulares “duchas” sirviéndose de las botellas de agua. Es que la vida de un asturiano en Zaragoza durante el verano es muy dura, amigos (y eso que este día no hacía demasiada calor) y más debajo de los potentes focos. Pero nada, aquí nadie para por más de unos segundos, a machacarse los cuellos con Christoholic y sí, querido jefe, tal como sospechabas en tu reseña ¡es una locura en directo! Las guitarras echando humo y el loco de Daniel corriendo por el escenario y fuera de él, llevando un rastro de agua debajo de los pies y el cable de la guitarra detrás, asustando al público por si se cae y al técnico (corriendo detrás  de él, jajaja) por si lo barre todo con el cable. Vamos ¡una locura en toda regla! Seguimos con Kill My Soul sin bajar la velocidad y seguidamente llegan otros segundos de calma mientras Phil nos explica que  se puso de moda hacer temas sobre los villanos y cada banda que se precie hade tener uno, así que ellos no piensan quedarse atrás. Y anuncia un temazo dedicado a un villano absoluto e indudable, José Ignacio Wert: Genital Wert por supuesto., con la letra que todos deberíamos aprender de memoria. Seguimos con  Holy Wars, Theory Of Nothing, Stand Your Ground y con la banda entregadísima y sin parar de quejarse del calor, pobrecicos. “Somos asturianos, esto es un infierno, tenemos los huevos encharcados”, nos decía entre las risas Phil durante otro breve descanso. También hubo otro toque de humor, creo que fue durante Between Two Masters o Destroyers cuando el crack de Christian de Misanthropy (que por supuesto se encontraban entre el público) invito al bajista de Soldier a dar un mordisco a un bocata que estaba comiendo, provocando con ello más carcajadas. Siguiente tema, Axis Of Evil no dejó ningún cuello sin dolor y de propina Revolt y Cowboys From Hell terminaban el gran concierto que se marcaron los Soldier.







Como últimamente es habitual en Zaragoza y a pesar de enormes esfuerzos invertidos en la promocióny difusión del concierto, lo único malo este viernes en la Sala King Kong  fue la baja asistencia de público. Yo ya casi prefiero no comentar mucho, pero cada vez estoy más harta de escuchar quejas de que no hay relevo en el metal, que no hay conciertos buenos, que no sé qué más… Un consejo, queridos amigos: si de vez en cuando levantéis los culetes de las sillas, soltáis las birras (que os cuestan bastante más que una entrada al concierto) y dais cuatro pasos, os vais a encontrar con montones de conciertos buenos y baratos. Y comprobáis por vosotros mismos que sí hay relevo, pero por desgracia acude a verlo su puta madre… Sólo hace falta dejar de buscar excusas, queridos y se abrirá delante de voz otros un mundo de luz y color, esto, quiero decir: un mundo negro como la noche más oscura y lleno de buen METAL.


Para terminar, mil gracias a los Soldier, a su manager Iñaki Fernandez de Pablo y a Factory Rock Prods. por habernos invitado a este pedazo de concierto y por regalarnos el disco para sortearlo entre nuestros lectores. Y una vez más para el técnico de sonido y todo el equipo de la Sala King Kong por su profesionalidad y simpatía. ¡Un abrazo enorme, amigos!





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