Crónica: Gamma Ray en Santiago.

Noche de sábado con temperatura suave en Santiago de Compostela, pero no era una noche cualquiera, esperábamos la visita de una leyenda del Power Metal, es más, de uno de los tíos que creó el Power Metal junto con sus compañeros de andanzas allá por mediados de los años 80. Kai Hansen es probablemente el alma máter de este estilo y nos visitaba en tierra gallegas para conmemorar el 25 aniversario de su banda, Gamma Ray, aquella que creo cuando los roces con los demás miembros de Helloween fueron insostenibles.

En este concierto también se iba a ver una novedad, la entrada de un segundo vocalista debido a que la voz de Kai no aguanta las largas giras mundiales (igual si no fumara aguantaba mejor…), Frank Beck fue el encargado de echarle una mano en las tareas vocales, y si bien no tuvo un papel determinante tampoco molestó. La noche la abrían Neonfly (grupo al que no pude ver) y los Serious Black capitaneados por el ex- batería de Blind Guardian Thomas Stauch, y el actual miembro de Masterplan y ex de Helloween Roland Grapow. Cuentan con un solo disco grabado actualmente, y aunque no me disgustaron si se me hicieron un poco lineales y planos, no ofreciendo nada nuevo a un estilo ya de por sí bastante manido a estas alturas.

Con bastante puntualidad, cerca de 22:30 de la noche empezaba el plato fuerte de la noche, la banda por la que todos los presentes estábamos allí. Fueron saltando uno a uno los integrantes de Gamma Ray, hasta que por fin salió Kai Hansen ante una ovación cuando menos que considerable, y salió a caballo ganador, con un as en la manga, una canción del álbum debut de 1990 llamada “Heaven Can Wait”, imposible no mostrar admiración de cara al escenario si de primeras te sueltan el probablemente mayor himno de la banda. “Last Before the Storm” fue otro cañonazo al igual que “Fight”. Quisieron abrir con temas de los que llevan el acelerador pisado al fondo y se agradece. A estas alturas ya pudimos notar que el sonido del bolo iba a ser espectacular (a veces hasta mis tímpanos, curtidos en mil batallas sonoras, querían hacer un amago de quejido por culpa del apabullante volumen)

One with the World” fue el siguiente tema en caer, bajando un poco la intensidad, el único del segundo disco con Ralf Scheepers, pero fue una “semicalma” antes de la tempestad, tempestad en forma de himno heavy llamado “I Want Out” de su antigua banda, que puso aquello patas para arriba y convirtió las gargantas de la gente en auténticos megáfonos. Quiero hacer mención especial en este punto a Henjo Ritcher, segundo guitarrista de la banda, el cual me pareció un auténtico virtuoso de las seis cuerdas, me dejo totalmente estupefacto verlo correr por el mástil y hacer unos tappings a la velocidad de rayo, muy bueno el tío, para que lo tengáis en cuenta.

Después vino a mí parecer el gran bajón de la noche que unió balada sumado a solo de batería (amenizado con la BSO de Star Wars) y solo de bajo, el cual me hizo pensar que estábamos viendo a Manowar, pero no. El público esta noche estuvo bastante metido en el ambiente, buenas palmas, buenos gritos, buen acompañamiento de voces, aunque a nivel de movimiento lo vi un poco falta de chispa (será que venía de ver a Slayer con Anthrax 15 días antes y claro, las comparaciones en ese sentido son odiosas)

El último tramo de concierto fue sin lugar a dudas el momento top de la noche, abriendo por el temazo de 2001 “Dethrone Tyranny” (¿el último gran clásico de la banda?) siguiendo por un medley de los que crean afición con nada menos que pepinazos de la talla de “Rebellion in a Dreamland”, “Somewhere Out in Space” o (me arrodillo para nombrar esta canción) la jodidamente sublime y thrasera “Ride the Sky” del disco debut de Helloween. Dejaron para el final las canciones más épicas del grupo como “Avalon” o “Heading for Tomorrow", donde volvieron a demostrar que el nivel técnico del grupo es extraordinario, y para acabar el “Highway to Hell” de Gamma Ray, el gran fin de fiesta a cargo de “Send Me Sign” que hizo que los presentes volcaran sus últimas fuerzas en gritar a viva voz este himno sencillo pero muy efectivo.

Para acabar decir que esperamos la vuelta de Kai Hansen por estos lares lo antes posible, muy probablemente los veamos en el algún festival veraniego. Los que vayáis a las ciudades restantes del tour estatal no os lo perdáis, gran noche de Metal con dobles bombos y melodías épicas. Let’s Rock!

CRÓNICA REALIZADA POR MI COLEGA JANO CARBIA (@FuckingHostile89)

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