Crítica: Leprous - The Congregation

Uno era poco aficionado al metal progresivo hasta que se topó de cara con la portada de Coal (2013), esa calavera formada por diamantes con un fondo negro me intrigó y me decidí a adentrarme en él. Las atmósferas que contenía esa calavera con brillantina, junto con la sorprendente voz de Einar Solberg me introdujeron en un mundo oscuro y lleno de magia del que costó salir. Temas como The Cloak o Valley me atraparon sin remedio.

Visto ese nivelón mostrado por los noruegos me adentré en Bilateral (2011), su segundo trabajo (el Tall Poppy Syndrome no lo domino tanto) algo menos oscuro, más guitarrero y directo que su posterior entrega. La complejidad de Forced Entry o Waste of Air se alternaban con la pegada de Restless o el tema título, haciendo su escucha algo más digerible que lo que vendría después.


Y bueno, con unos antecedentes de ese nivel, uno solo podía esperar algo muy grande en The Congregation, su nueva obra. Me decidí a hacer pre-order sin apenas escuchar un adelanto, confianza ciega le llaman. Y si no fuera por la huelga del servicio de correos de Alemania, ya estaría en mis manos. Tras esperar y esperar decidí mandarlo todo a tomar por culo y escuchar la "copia privada" como le llama aquí mi colega, así que vamos a darle ceraca y a ver que tal... primero vamos con la portada, me recuerda un poco a la del Brave Murder Day de Katatonia, es sencillona pero impactante y deja claro que estos tíos no harán temas fiesteros, no amigos, no son los Kiss ochenteros precisamente. En este disco, al igual que en Coal, veremos pocas sonrisas. Lo que está por ver es si han conseguido llevar aún más allá ese sonido, cosa harto difícil...


Vamos allá, la cosa abre con el single The Price en el que destaca ese riff entrecortado junto con la aportación del nuevo batería Baard Kolstad, que es un auténtico animal y con una pegada superior a su predecesor. Aunque donde se nota más su labor es en la extraordinaria Rewind, uno de los puntos álgidos de The Congregation. A lo largo del trabajo seguiremos apreciando la verstilidad vocal de Einar, cantando agudos, graves o lo que se le ponga por delante y liderando el cotarro con mucha sobriedad. Third Law te mete en tensión con su contundente intro, tema con un sonido muy característico de Coal, sonido que sigue presente en el trabajo, sobre todo en los primeros temas. Le sigue otro pelotazo como The Flood (ya los 4 primeros temas son putas obras maestras) esos pasajes comandados por la voz de Einar para luego romper con un riff tremendamente pesado... nivelón, colega. Slave, cargada de emotividad y que coge una gran fuerza de cara a la parte final, con Einar gruñiendo al estilo de su mentor Ihsahn para volver a la emotividad, temazo. Los pasajes comandados por bajo y bateria en Moon o el cierre con Lower son otros de los momentos más interesantes de un trabajo redondo y muy compacto de los noruegos y que solo baja mínimamente el nivel en Triumphant y Within My Fence pero manteniéndose siempre por encima del notable alto.


En resumen, que Leprous lo han vuelto a hacer. Dando una vuelta de tuerca al sonido de Coal y mejorando lo presente, Leprous han logrado hacer un album tremendamente compacto, con una producción bestial, en el que se alternan todo tipo de atmósferas, pasajes potentes, algunos más melódicos, otros más oscuros... de todo magistralmente mezclado en los 66 minutos que dura su obra consiguiendo que no se haga largo pese a su minutaje. Para un servidor, claro candidato a aparecer en las listas de lo mejor del año. (9'5/10)

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