Crónica: Marasme + Deadwood Tree (Sala Sabotage, Palma)

Atractiva noche de Metal la que se venía sobre la sala Sabotage de Palma, amigos. Marasme, una institución en el undeground mallorquín, salía de su letargo musical para presentar Malsons, su tercer trabajo de larga duración, editado el pasado noviembre. En él, la banda mostró su vertiente más cruda y sucia, evitando recrear las atmósferas que podríamos encontrar en su anterior De Llums i Ombres y apostando por una propuesta más visceral sin perder un ápice de la esencia maliciosa que les caracteriza. Para esta noche de presentación se juntaron con Deadwood-Tree, banda con la que comparten un miembro y que, junto a Dead Eye Wolves, me mola decir que representan una especie de versión mallorquina de la Church of Ra belga (la de los Amenra, Wiegedood, Oathbreaker, etc.) pues comparten estilo, componentes y muchas más cosas. Para mi era una noche especialmente interesante, pues solo había tenido ocasión de ver una vez a Marasme (y de aquella manera) y ni una a Deadwood-Tree, por lo que tenía muchas ganas de tacharlos de mi lista de pendientes.

La sala, sin ser excesivamente grande, presentaba una buena entrada a las 22:30 aproximadamente, cuando Deadwood-Tree saltaron al escenario dispuestos a meter buena zapatilla. Con un sonido tremendamente nítido y atronador (mejor de lo que esperaba, muy buen trabajo por parte del técnico) dieron un buen show. Cortito, solo cinco temas, pero denso, con una maquinaria riffera perfectamente engrasada y que llevaba en volandas al resto del conjunto junto a Chus (vocalista), que iba metiendo más y más fuerza a medida que el concierto avanzaba y, con ello, la banda cogía una energía que acabó transmitiendo al respetable mientras iban alternando la tralla habitual con unos pasajes más ambientales que le dieron dinamismo a su propuesta. Con el tema Engraved dieron por cerrada su poderosa y breve actuación, dejándome un muy buen saborcete de boca en la primera vez que los veía.

Alrededor de las 23:30 Gonzalo Aeneas desenvainaba la guitarra de Deadwood-Tree y se enfundaba el bajo de Marasme, así daba entrada al cambio de banda y la verdad es que lo de esta gente fue, dentro del mismo rollo musical, algo muy distinto. El sonido atronaba por todos lados, fue una tormenta sónica muy poderosa que se debía escuchar a 342 km a la redonda y eso a ellos les encantaba, pero a nosotros más. No se entretuvieron ni un segundo, entre tema y tema solo había sitio para la distorsión y el ruido, para qué hablar pudiendo hacer atronar la Sabotage mientras enlazamos temas. Abrieron como abre Malsons, con Cap Vencedor y Malbocí, directos a la yugular y haciendo volar al que se dejaba llevar por su agónica propuesta y con Jeroni dejándose la piel a las voces (aunque se le escuchaba algo bajo, sobre todo al principio del bolo). La contundente pegada de Dubi conducía a la banda que le puso toda su energía al directo como bien nos prometieron en el Fantasma de la Opera y no dedicaron ni un segundo a nada que no fuera la música. Luego siguieron metiendo buena cera con Condemna y echaron un vistazo atrás con Aquí Les Ombres Mai No Arribaràn. Todo esto, insisto, sin dejar de hacer ruido ni por un segundo. De cara al final, sin tiempo ni para decirles que muy bien, Engranatges fue la encargada de cerrar el concierto creando un último muro sonido que acabó por aplastar las cabezas que pudieran quedar enteras.

Total, un muy buen concierto en el que Deadwood-Tree sonaron tremendamente nítidos y ofrecieron una explosión de energía y riffs antes de que Marasme nos metieran en trance con la marea sónica que son capaces de crear con la tremenda distorsión que su sonido crea en el aire. Lo bueno de los grupos como estos dos es que hacen lo que sienten y sienten lo que hacen pues, si no, no lo harían puesto que ni viven de esto ni creo que se lo planteen. Todo eso da lugar a una propuesta totalmente sincera en la que expresan todo lo que llevan dentro tanto en sus discos como en sus conciertos. Fue un gustazo poder disfrutar de dos bandazas de tal calibre.

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