Crónica: BLACK LABEL SOCIETY (Santiago de Compostela)

Primera gira masiva de Black Label Society por salas desde el año 2005, cuando vinieran a presentar su disco "Mafia". A partir de ahí conciertos esporádicos, el último, al que también tuve la suerte asistir, en el Resurrection Fest 2015. La banda de Zakk Wylde venía a presentar su nuevo disco "Grimmest Hits", el cual viene a confirmar que sus días más metaleros llegaron a su fin, o simplemente se encuentran en standby, ahora hay mas ambiente sureño y menos riff punzante con armónicos artificiales por doquier.

En su concierto compostelano había sold out absoluto (el cartel se colgara unos días antes) lo cual hacía presagiar que el ambiente iba a ser el de las grandes noches en el recinto gallego. Rara vez falla el público de esta zona a las grandes citas, no tenemos tanta oferta como en otras urbes, pero si mucha hambre de rock n' roll. Los teloneros eran los suecos Monolord, banda de stoner/doom que quizá no era lo más adecuado para lo que venía después, probablemente demasiado poco accesible para muchos de los asistentes. Personalmente no soy muy fan del estilo, así que no entraré demasiado en detalle. Su setlist de media hora justa no le dio para gran cosa, pero para los que os quedarais con ganas de más el próximo verano estarán en Desert Stage del Resurrection Fest, casi con toda seguridad con un poco más de tiempo disponible.

Ahora vamos al jaleo, con un poco de retraso salía el grupo al escenario, bien adornado, con una bonita lona gigante y un arsenal de amplis apilados uno encima de otro al más puro estilo AC/DC. Aquí el puto amo de la fiesta es Zakk Wylde, hay pocas bandas donde se le haga tan poco caso al resto del personal, él canta, él toca (casi) todos los solos, tiene una tarima para subirse y bajarse a su antojo, ah, y tiene un carisma que le permite hacer todo eso de manera que todos lo flipemos y lo veneremos de forma unánime. Arrancó el bolo con "Genocide Junkies" y me sorprendió gratamente el sonido de diez absoluto que ya escuchaba en el primer puto acorde (50% mérito de ellos, 50% mérito de la sala Capitol, que habiendo recorrido unas cuantas por el estado español, es de lo mejorcito en cuanto al tema acústica de este país) Le siguió una de las que no pueden faltar como es "Funeral Bell" que encendió al público y puso el asunto en una marcha más, porque aquí la gente quiere hits, eso está más que comprobado. La puesta en escena tenía otro as en la manga guardado, y eran las bocanadas de humo que salían de debajo de sus pies, y que estéticamente le da un plus, y es cada día es más importante el apartado visual en los shows, aunque no todo el mundo se pueda permitir estos lujos.

El bueno de Zakk siguió tirando de sus primeros discos con zarpazos tan certeros como "Suffering Overdue" y especialmente "Bleed for Me", que fue de las que más disfruté del setlist, fue la canción que los puso en el punto de mira para el público más "mainstream" del metal a principio de siglo, el estribillo da para dejarse la garganta. En este momento estaba empezando a ser un concierto verdaderamente épico. "Heart of Darkness" tuvo un recibimiento bastante frío, no como "Suicide Messiah" que es otra de las que no sale del repertorio ni con agua caliente, ni falta que hace. Un pipa salíó a hacer el reverb del estribillo con un megáfono, ojalá hubiera dejado subir a un fan, puestos a pedir. Después de esto llegó el huracán "Grimmest Hits" con 3 canciones seguidas del mismo, y aquí es donde tengo que empezar a poner los peros del concierto, no todo iba a ser de color de rosa. El repertorio me pareció mal organizado pese a que me gusten bastante las canciones del disco nuevo que tocan (en caso de "Room of Nightmares" y "A Love Unreal" me gustan mucho incluso), y por si fuera poco después se juntaron cuatro baladas/medios tiempos seguidos, lo que pegó un bajonazo tremendo al ambiente, solo salvado por el muy emotivo momento de "In This River", dedicado a Dimebag Darrell, con lonas con su rostro incluidas (aquí servidor, que es muy fan de Pantera, casi llora)

Solo quedaba la traca final, con mi querida "Fire It Up" al frente, la canción con la que me enganché a este grupo, la melodía vocal de las estrofas es para enmarcar, de estas canciones que te suben toda la adrenalina (algo parecido al "For Whom the Bell Tolls" de Metallica) mientras la vociferas a volumen 11. Después lo que ya todos esperabamos y que a nadie pilló de sorpresa, el endless solo del rubiales (las coñas con el solo de Viveiro años atrás aún siguen vigentes entre el público asistente), pero esta vez para que la cosa fuera más atractiva el tío, con dos huevazos, se bajó al foso rodeado de seguratas para quemar las cuerdas de su guitarra, lo cual provocó el aullido del respetable, y unas caras de entre sorpresa y excitación. Todo correcto y brutal, peeeero, si, sobró la mitad del solo, 20 minutos de masturbación de mástil es excesivo lo haga quien la haga, por mucho que te subas hasta el balcón de la sala y toques con la guitarra en la espalda y con los dientes, llega un punto que es bueno decir basta, ahí pudieron caer un par de gemas más como "Overlord" o "Goodspeed Hell Bound" que quedaron en el tintero.

El final fue el esperado con "Concrete Jungle" y "Stillborn" que se sabía hasta el tato, y que nos dejo con un buen sabor de boca. Al final saludo simiesco característico y reparto (escaso) de púas y baquetas y fin del espectáculo. Realmente salí contento, podría haber sido un concierto de sobresaliente por sonido, show visual y calidad de los músicos, pero se quedó en notable por las causas arriba comentadas. Pero ya sabes a lo que te enfrentas cuando vas a ver a Black Label Society, aunque lo del orden del setlist si espero que le echen una revisión para próximas visitas.



Texto: Jano Carbia
Fotos: Vicky Martínez

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