Reseña: Noah Histeria - Hautefaye.

Cuando se hacen los discos con mimo, pasión y dedicación, sin obviar detalles por minúsculos que parezcan, te salen trabajos superlativos como este Hautefaye de Noah Histeria. La banda afincada en Xàtiva (Valencia), a través de un crowdfunding y de forma autoproducida, ha sacado a la luz un fantástico trabajo de Rock Progresivo, por etiquetarlo de alguna forma, pues maneja influencias de muchos géneros, desde los más metaleros hasta cualquier cosa que se te ocurra como jazz, ambient... y yo qué sé. Aquí ya les conocemos de su primer EP, que nos encandiló con su personal propuesta, muy ecléctica, y la delicada atmósfera que contenían sus temas. Además es una banda bastante activa en las redes sociales y ahí hemos podido seguir paso a paso el costoso proceso que ha llevado sacar Hautefaye, algo que siempre ayuda a apreciar mejor lo que cuesta mover una banda por nuestro país y que hace que apreciemos aún más a nuestras bandas viendo de cerca lo duro que se les hace dar cada paso.

Y ahora vamos a centrarnos bien en el disco, empezando por el concepto del mismo, pues está basado en la historia de Hautefaye, una pequeña aldea francesa donde, el 16 de agosto de 1870, tuvo lugar uno de los primeros casos documentados de histeria colectiva cuando Alain de Monéys, el alcalde de un pueblo vecino, les comunicó que la guerra contra Prusia iba directo hacia la derrota francesa, al contrario de lo que los habitantes de Hautefaye creían. Eso desencadenó la locura en el pueblo, que acusó a Alain de ser un espía prusiano y se armó la marimorena, lo torturaron, lo machacaron y, inducidos por el vino elaborado con uva noah (prohibida a partir de 1935 en Francia por motivos obvios una vez conoces la historia) lo quemaron vivo. A partir de ese suceso, la idea del disco juega con las dualidades masa/individuo, máquina/hombre, tecnología/naturaleza y con la lucha por el sometimiento de uno sobre el otro. Partiendo de esa base que le otorga el concepto, el álbum se muestra como un trabajo plagado de matices, variaciones y guiños a diferentes géneros como pueden ser los detalles de jazz que encontramos en el propio tema título, que es el encargado de abrir el disco. Luego ese mismo tema va variando, jugando con los contrastes entre voces e instrumentos, entre delicadeza y agresividad, siempre manteniendo un equilibrio adecuado. La historia sigue con los 43 Días divididos en dos partes,


No cuesta ir siguiendo la historia y los conceptos del álbum a través de sus canciones, pues Noah Histeria la narran de forma sencilla, ambientando los momentos con maestría y partiendo de la voz de Doc, una voz suave, que para algunos puede pecar de falta de agresividad en ciertos puntos, pero yo la considero ideal para congeniar con la propuesta de la banda que, a su vez consigue hacer que sus complejas composiciones parezcan sencillas. Tienen un don para eso, pues el disco, que como he comentado tiene detalles ocultos en cada segundo que lo constituye, no se hace denso ni pesado en ningún momento y su escucha es sencilla y amena. Avanzando en los temas del disco tenemos Djemil, un tema muy melódico, con Doc exprimiendo bien su voz y del que destaco un pasaje ambiental soberbio de cara a la mitad, que contrasta con la potencia que llevaba el tema en ese momento o con la que recobra al final del mismo. Coloso fue el primer adelanto que pudimos escuchar, y posiblemente sea el tema más metalero del álbum, aunque tampoco está exento de sus contrastes y sus continuos movimientos de estilo. Los nueve minutos y medio de Shiro cierran el disco, pero creo que si te lo describo segundo a segundo estoy perdiendo el tiempo, creo que lo suyo es que vayas a su Bandcamp (o spotify o lo que necesites), te pongas tus cascos, y lo descubras por ti mismo/misma, hazme caso.

Resumiendo, Hautefaye es un discazo. Llámalo Rock Progresivo, llámalo Metal Progresivo... como si quieres llamarlo Blackened Thrash Metal crossovercore, colega, Noah Histeria se han centrado en hacer su música y expresar sus inquietudes compositivas más allá de etiquetas y han sacado un disco brillante, con tantos detalles que no los voy a descubrir todos ni aunque lo escuche un millón de veces. Todos los instrumentos fluyen en armonía a lo largo de los cuarenta y tres minutos que dura el disco de forma mágica, jugando con la voz de Doc, uno de esos vocalistas con un estilo que te encanta o te puede repeler. Interpreta los temas que da gusto, no aprieta más de lo que necesita y ayuda a que nuestro viaje en el tiempo a la pequeña aldea llamada Hautefaye sea realmente ameno y fluido. Una joyita que fácilmente podría estar entre mis discos favoritos de 2017, debes escucharlo.

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