Crónica: Extreme Division Mallorca

Citando a unos eruditos de esto del metal, la noche del pasado 8 de octubre en Es Gremi se podría definir como "¡Apocalipsis molón, buen rollo y destrucción!". Pues la familia metalera de Mallorca se volvió a reunir frente a un escenario, con el colegueo que eso implica, y con siete bandas enormes, practicantes del más crudo y abrasivo metal extremo, repartiendo cera desde las tablas. Cuatro bandas mallorquinas (Cerosity, Decomposed Torso, Devouring y Helevorn), dos bandas de la península (Aposento y V.I.L.) y una internacional como los eslovacos Doomas nos iban a dar unas siete horas de doble bombo, riffs aplastacráneos y voces guturales, cada uno a su manera e iban a encargarse de partirnos el puto cuello.

Los encargados de abrir la noche eran los mallorquines Cerosity, una banda que recuerdo que los vi hace años en el pub Tunnel y me dejaron con tres palmos de narices pero luego les perdí la pista, llegando a pensar que estaban muertos... pero no, estaban de parranda (estoy muy en plan de citar a grandes poetas de nuestra música hoy) y yo que me alegro, joder. Volvieron a los escenarios en la fiesta del Fantasma de la Opera en Fraguel hace un par de meses y en el Extreme Division dieron buena muestra de su enorme potencial. Yo, lamentándolo mucho, llegué tarde y me perdí casi toda su actuación, pero pude llegar a ver a Alex (guitarra),Tino (bajo), Pep (batería), Risto (guitarra) y Edgar (voz) descargar su poderoso y técnico Death Metal, presentando su próximo EP que saldrá en los próximos meses (os mantendremos informados, más que nada porque poca gente tiene más ganas de escucharlo que el que os escribe). Total, logré verlos descargar brutalmente los temas Distressed, Lake of Deception y Drives to Insanity frente a una sala bastante más poblada de lo que esperaba para ser la primera banda de la noche, justo antes de abalanzarme sobre la mesa de merch a hacer la compra del mes. Tiempo justo para preparar el equipo de Decomposed Torso y seguimos con el Brutal Death Metal, influenciado por gente como Suffocation o Dying Fetus, de estos muchachos, eran solo tres (Albis guitarra y voz, Alberto a la batería y Javi al bajo), pero llenaron el escenario como si fueran ocho personas, colegas. Con Albis descargando unos riffs endiablados, Javi moviendo la melena sin parar y Alberto machacando los parches como si no hubiera mañana, lograron arrancar los primeros mosh pits de su concierto a partir del segundo tema, The Last Incartation, un auténtico temazo del más puro y abrasivo Death Metal. Siguieron con su setlist a base de temas propios como Abolished, Die For Me, Bloody Future o Inhuman, que fue la que más me gustó con su aplastante riff, antes de cerrar con Killing Masses y Shooting to Kill un muy buen show para ir abriendo boca.

Turno para la primera banda "forastera" de la noche, la de los alicantinos V.I.L., que empezaron con problemas técnicos, pues la guitarra de Boix no se oía, por lo que tuvieron que parar nada más empezar, cosa que aprovechó Juanmi para agradecer el trabajo a la organización, al resto de bandas y al público que se encontraba presente. Ese arranque interruptus lastró un poco el inicio del concierto de los alicantinos, que estaban algo incómodos en los primeros compases del show,  pero tardaron muy poco en entrar en calor a base de temas rápidos, cortos y muy, muy intensos, jugueteando con el Grind en algunos momentos. Empezaron su show con Scent, Fight in the Shadows y Slave of a Slaver God, de su disco Requiem For a Prayer, disco que fue protagonista del setlist, y a partir de ahí ya se fueron animando más, con Juanmi liderando el cotarro, muy enérgico y sin parar de mover su larga... melena, malpensaos... y el resto de la banda también bastante activa, transmitiendo muy bien la potencia que caracteriza a esta banda. El momento cumbre del concierto llegó con el tema Zorras Mutantes, que sirvió para formar el primer Wall of Death de la noche, no con mucha gente, pero sí bastantre intenso. La cosa siguió con dos de mis temas favoritos de los alicantinos, Pride of Monkeys, sobre la decadencia humana y que destaca por el gran juego de voces entre Juanmi y Boix y el tema que da nombre a la banda, V.I.L. (Virulent Lethal Infection), un tema realmente abrasivo en el que la sección rítmica brilla con luz propia. El final del concierto llegó con My Forgiveness, Society y el cover de Suffer The Children, de los míticos Napalm Death. Gran concierto de V.I.L., que empezó lastrado por problemillas pero acabó luciendo por todo lo alto.

En un no parar, volvíamos a Mallorca para gozarlo con los que, desde mi humilde opinión, fueron los triunfadores de la noche. Lo puse en Twitter unas cuatro veces, si fueran suecos, llenaban pabellones por Europa sin despeinarse. Devouring, que no tocaban desde el pasado Resalka Fester (25 de diciembre del año pasado), salieron motivadísimos, dispuestos a no dejar nada en pie, con un sonido aplastante y un Joan Rigo (vocalista) desbocado. Durante el tiempo que duró su actuación machacaron, sin ni un ápice de piedad, los cuellos de los ahí presentes a base de un setlist comandado por su EP Primordial Being of Chaos, desde el arranque con Dismemberment, Vivid Nightmares o la enorme Wall of Putrid Flesh. La banda entregada, el público entregado, sonido atronador, la cerveza corriendo a mares por Es Gremi... me comentaron que se sintieron varios terremotos por toda Mallorca y, la verdad, lo que me sorprendió es que quedara algo de isla tras el apabullante concierto de estos tíos. Siguieron con Where Madness Lies, Like Fire (cover de Bloodbath, habitual en sus conciertos y que sonó genial) y The Dethroned Messiah antes de llegar al momento clave del concierto, cuando iban a soltar como una metralleta los temas Sons of the Plague, Primordial Being of Chaos y mi favorita, Echoes From R'lyeh, un tema realmente acojonante que encontraréis en youtube y deberíais escuchar todos, antes de rematar la faena con You'll Never See (cover de Grave) con el gran Edu Segovia (vocalista de In War, banda que acompañará a Brujeria el próximo 18 de diciembre) colaborando a las voces y dando más dinamismo al final del apoteósico concierto de Devouring. Prestadles atención, porque estos chicos valen un puto imperio, como músicos y como personas. Con el 80% de la superfície de Mallorca en ruinas, la cosa no iba a parar, y menos cuando los siguientes en pisar el escenario de Es Gremi eran los míticos Aposento. La banda pionera del Death Metal español, formados en 1990 y que, tras un breve parón, volvieron hace unos pocos años, sacando un discazo monumental titulado como la banda, Aposento (2014). Abrieron con la frenética La Mano de la Muerte y desde el primer momento demostraron que andan sobrados de saber estar sobre los escenarios, enérgicos, machaca cuellos e imparables. Liderados por Nacho, el vocalista, que ejerció como el perfecto frontman, sin parar quieto ni un segundo y animando continuamente a la gente y destacando la inhumana labor de Gabri a la batería, destruyendo los parches a una velocidad endiablada. Siguieron alternando temas de su reciente LP y del resto de EP's de la banda, temas como Aliens, Disgorging Blood o Avaricia generaron mosh pits por doquier, en los que incluso participaron los miembros de V.I.L., ya recuperados de su brutal concierto, y acabaron con las fuerzas de más de uno. Hambre Insaciable y Sacrilegio Consumado, daban paso a Bloody Ritual, que dio los 15 segundos más frenéticos de la noche y nos dejaba frente al descomunal cuarteto final, que llegó con Serve From Hell, la versión de la mítica Pull the Plug de Death, Hijos del Caos (mi tema favorito de esta gente) y Alma Condenada, que cerraba por todo lo alto un show enorme de Aposento, que demostraron por qué son una auténtica leyenda del Metal Extremo nacional.

Tras cinco bandas de Death Metal, era momento de bajar un poco las revoluciones y pasar al Doom de nuestra banda más internacional, los siempre infalibles Helevorn que dieron un show de muy alto nivel (para mi, los mejores junto a Devouring, en serio os lo digo). También es verdad que el setlist que prepararon parecía elegido por mi, pues abrir con cuatro temazos como Two Voices Surrounding, I Am To Blame, The Inner Crumble y Delusive Eyes es algo que me desarma por completo. Con Helevorn tengo la sensación de que mejoran a cada concierto (es el quinto que veo de ellos) y es algo a tener en cuenta en una banda que lleva desde el '99 en activo. Pero claro, con un discazo como Compassion Forlorn bajo el brazo, solo se puede ir hacia arriba, es inevitable. La introspectiva From Our Glorious Days y Reason Dies Last, un tema cuyo éxito ha sorprendido a la banda (Josep comentó que hasta se reunieron unas 42.000 firmas en Change.org para que la tocaran en directo y yo le creo) siguieron con el show. La banda mostró energía y ganas de demostrar su enorme valía, además, el feedback con el público fue inmejorable y eso ayudaba a que la banda estuviera muy cómoda sobre el escenario, llegando a hacernos entonar la frase más coreable de Burden Me (IT'S... YOUR... FAUUULT!) con nuestras maravillosas voces guturales y bueno, salió como salió (No todos tenemos la portentosa voz de Josep Brunet...). Tras otro temazo como Yellow, llegaba el turno de los bises, que abrieron medio en broma con un improvisado Huevos con Aceite (prometieron un show especial y cumplieron, dado que nadie podía esperar ver a una banda de Doom metal tocar a Twisted Sister...) y remataron su fantástico concierto con Descent. Y, finalmente, los eslovacos Doomas iban a cerrar el Extreme Division ganándose un buen puñado de fans con su contundente mezcla de Doom y Death Metal. Pues no se puede negar que dieron un conciertazo enorme, con un setlist que mezclaba temas de sus dos discos. El liderazgo corría a cargo de Peter, el vocalista, que no es que se moviera mucho, pero con su imponente presencia llenaba el escenario mientras Martin Kalmi y Thomas Wigo (los guitarristas) le acompañaban sin parar con el headbanging. Abrieron con God Liar y siguieron con Seven Sins y Darkside of the Moon, de su primer album antes de machacar lo que quedaba de mi cuello con LaMuerte, el tema que da título a su trabajo más reciente y que es, sin duda, mi favorita de su repertorio. Fear y Dark Ritual, una de cada disco, daban paso al final del show, que llegaría con Forlorn, su tema más conocido. Antes de bajar del escenario, había tiempo para un tema más así, que, ante la insistencia del respetable, repitieron la de Seven Sins, dando por cerrado el Extreme Division Mallorca.

Una gran noche, muchos amigos, mucha cerveza y, sobre todo, mucho METAL. Salimos de Es Gremi y eso parecía The Walking Dead, todo en ruinas, mucho polvo... un desastre. El Extreme Division arrasó con todo gracias al buen hacer de siete bandazas que repartieron cera de la buena en cerca de siete horas de puro Metal. La sala, sin llenar a abarrotarse presentó una buena entrada desde primera hora, pero lo mejor fue el ambientazo vivido en Es Gremi, tanto con las bandas como con los colegas que nos reunimos allí. Solo queda agradecer, para no perder la costumbre, a Deathlight Music su enorme trabajo. Los metaleros de la isla estaremos en deuda con vosotros durante toda nuestra puta vida.

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