Crónica: Manilla Road + Invisible en la sala King Kong de Zaragoza.



Por fin todo vuelve a la normalidad después de la temporada de vacaciones y podemos disfrutar de nuevo de los conciertos. Con mucho gusto acudí el domingo 11 de septiembre a mi queridísima sala King Kong, para ver por primera vez en mi vida al grupo de culto, Manilla Road, acompañado por los Invisible, metaleros maños de Ejea de los Caballeros.


He de confesar que no conocía mucho ninguno de los grupos, ya que en último momento hubo cambio de teloneros, lo que me impidió investigar su música por simple falta de tiempo y la mayor parte  de la trayectoria musical de los Manilla Road me la perdí por alguna razón que no me explico y me avergüenzo mucho de ello, porque ¡Maemía, lo que vale esta gente!

Por si hay alguien más que desconoce a estos cracks, ha de saber que  los Manilla Road (actualmente formados por el guitarrista y vocalista Mark Shelton, vocalista Bryan Patrick, bajista Joshua Castillo y Neudi en la batería) tocan desde 1977 y se les considera como precursores de Heavy Metal.  Y aquí la cosa se complica un poco para la que escribe estas líneas, porque aunque más adelante voy a hablar que su música “suena a…” o “está influenciada por tal grupo…”, quizás sería correcto decirlo al revés, o sea que estos grupazos tan conocidos hoy en día no hubieran sonado como suenan si hace 40 años Mark Shelton no hubiera cumplido su sueño formando Manilla Road. 

Pero volvamos a sala King Kong, porque ya están en el escenario los Invisible. Es uno de los grupos que demuestra que para sonar de puta madre y llenar las salas de buen Metal, no hace falta ser una banda de siete personas, ni mucho menos. Invisible está formado por  3 chicos, Carmelo Landa (voz y guitarra), Adrian Bayona (batería) y Jorge Murillo (bajo) los cuales sobran y bastan para hacer disfrutar al público. Su estilo es hard rock/heavy metal bastante clasicote, pero con toques muy actualizados y destacando muy buen hacer de Carmelo en la guitarra en unos solos muy veloces y que requieren mucha técnica. 

Empezaron el concierto con varios temas de su LP “SED”, como Y Esperar, Entre Molinos y Gigantes y Ella, seguidos por La Rueda (uno de los temas que más me gustan) y Ya Estás, piezas de su anterior EP. Como os he dicho, Invisible tienen un estilo clásico, que a mí personalmente me recuerda a Barón Rojo de sus mejores años y con un toque algo más cañero. Seguimos con Incomunicación y Sombra Blanca, durante la cual pudimos observar a los miembros de Manilla Road dirigiéndose hacia el camerino y felicitando a los Invisible con el simpático gesto de los “pulgares arriba”. Y con Invisible y Apagado el concierto de los teloneros llegaba a su fin (tocaron el doble de tiempo que Alquimia teloneando a Nightwish y apuesto mi colección de púas, que con mucho mejor sonido). Muy buen el concierto de los ejeanos, espero volver a verlos pronto en Zaragoza (los que me conocéis ya sabéis que si digo esto, es porque algo estoy tramando, jajaja). Seguiré informando. Mientras tanto, si os apetece conocer mejor a la banda, aquí os dejo la dirección de su página web, donde podéis encontrar información detallada y enlaces para escuchar la música de los Invisible: http://www.invisiblebanda.es/INICIO/
 



Llegó hora del plato fuerte de la noche: Manilla Road empezaron con Mask Of The Red Death y desde las primeras notas tuvimos claras dos cosas: que el sonido en la sala King Kong esta vez es más potente que nunca y que la integridad de la batería, propiedad de los Invisible, está en grave peligro debido a la brutal pegada de Neudi (conforme progresaba el concierto, el instrumento se iba desmontando literalmente e incluso había que quitar algunos platillos que por nada del mundo querían quedarse quietos donde deberían). Después de ligeros ajustes de los micros, los siguientes temas, Death By The Hammer y Hammer Of The Witches, ya sonaron fenomenal y la fiesta empezó de verdad. Había unas 50 personas en la sala, pegadas al escenario desde los primeros minutos del bolo y cantando junto con el grupo los temas más coreables.

 
El grupo estaba en su salsa y Bryan no paraba de interactuar y bromear con el público. Agradeciéndonos el haber acudido al concierto un domingo, preguntó si trabajamos mañana y al obtener un triste “yeeees” como respuesta, sonrió como un niño travieso y soltó “Hehe, nosotros no.” El show iba a más con Witches Brew y Open The Gates, seguido con Road Of Kings, uno de los temas más conocidos del grupo y cantado a pleno pulmón por la mayoría de los asistentes. He de destacar el buen estado de forma vocal de Bryan, ofreciéndonos auténticas delicias para nuestros oídos. Este hombre suena a ratos a Rob Halford, a ratos a Bruce Dickinson, sin perder en ningún momento su personalidad, ya que (como he comentado antes), realmente no está “copiando” a nadie. Tiempo para la ochentera Mystification, Truth In The Ash y Luxiferia's Light. Entre los temas Bryan nos hablaba de los álbumes que posee el grupo, “sólo” 19 y si no he entendido mal, con el siguiente en proceso de preparación. Casi nada, colega… ¡Y esperemos que haya muchos más! 


Turno para una de mis piezas favoritas del grupo, Ninth Wave, un tema que lo tiene absolutamente todo: toques psicodélicos, toques de doom metal, metal progresivo, unos pasajes a lo Iron Maiden absolutamente flipantes (y más si tenemos en cuenta de que es un tema del año 1984) y mil cosas más que cada uno puede descubrir según su sensibilidad y conocimientos de la materia. Como os podéis imaginar, es mi tema favorito de Manilla Road y si alguien me hubiera dicho, antes de que investigue un poco el grupo, que lo compuso el dúo Roger Waters-Steve Harris, me lo hubiera creído sin dudar demasiado ;-) Seguimos con Cage Of Mirrors, con sus primeros minutos sonando a una clásica nana, cantada por Mark y con Bryan descojonándose en un lado del escenario vete a saber por qué y haciéndonos reír a todos con sus muecas (igual no le gustan las nanas o algo). Por cierto, ojo a la versatilidad de señor Shelton: toca como una docena de instrumentos, canta, compone y sólo le falta ponerse a bailar para dejarnos a todos sin habla. Y la variedad de sonidos que saca de su guitarra sin ayuda de las parafernalias de la tecnología moderna es absolutamente impresionante, pasa de un ambiente a otro como si fuera un camaleón. Vocalmente igual, me atrevo a decir que a ratos en su voz detecto hasta toques country y no me extrañaría nada verle tocar al lado de Willie Nelson jajaja. 
Hay que ser un músico con mayúsculas para conseguir semejante cosa. 

Volvamos al concierto, ya que suenan The Ram y Crystal Logic y la fiesta sigue en peno apogeo. Y aún no os he hablado del bajista (increíble ¿eh?) Joshua, aunque manteniéndose en el lado derecho del escenario, en ningún momento paraba quieto, derrochando simpatía, refrescándose de vez en cuando con un trago de cerveza y aguantando estoicamente a unos fans brincando tan cerca del escenario que casi le impiden tocar. Antes de dedicar el siguiente tema, Necropolis, a nuestra bella ciudad, Bryan nos llamó “happy bastards”, ya que según él, en España tenemos uno de los mejores inventos de la humanidad: la siesta. El grupo estaba convencido de que más que uno de los asistentes hizo buen uso de dicho “invento” y por esto hay tanta energía para brincar y cantar. El concierto llegaba a su fin con manowaresco Flaming Metal Systems cantado en compañía de uno de los fans subido al escenario y como propina pudimos disfrutar de uno de auténticos himnos: el pegadizo Heavy Metal To The World. Cabe destacar, que durante este último tema, Bryan bajó del escenario para dar las gracias y apretar las manos de todos los asistentes, un gesto que no había visto antes en ningún concierto y que me conmovió muchísimo. Llegaba a su fin una noche fantástica, llena de buen rollo y buena música. Antes de retirarme a casa pude hablar un rato con los músicos y os aseguro que pocas veces vais a encontrar gente tan cercana y simpática. Me prometieron mandar el setlist por Facebook (ya que no lo usan durante los bolos, como me explicaron, tocan lo que les apetece, sin repetir ninguna fórmula), y al encender el PC día siguiente, ya me estaba esperando. Así da gusto trabajar :-) 




Thank you Mark, Bryan, Neudi, Joshua, for your amazing show and for sharing your time with us. We’ll miss you!

Gracias a Kivents y el fantástico equipo de la sala King Kong por hacer posible este concierto.

Gracias a Óscar Pérez e Invisible por cederme las fotos para ilustrar esta crónica.


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