Crónica: Rock Fest (17 de julio)

Último asalto... tras pasar seis de los últimos diez días entre festivales, llegaba el último día. Muchos conciertos, mucha bebida y mucha comida "poco saludable" a las espaldas, esto ya se acababa por este año (pues los abusivos precios de la bebida, necesaria para soportar el continuo ataque del sol a lo largo del día, en el recinto del Rock Fest acabaron de arruinarme como para pensar en otro festival veraniego). Con toda la resaca de una noche enorme entre grandes bandas, tocaba levantarse pronto y dirigirse rápidamente a Can Zam, pues dos de las bandas que más quería ver tocaban bien prontito (jamás entenderé estos horarios...) así que nada. Café, ibuprofeno, pantumaca y dar las últimas fuerzas.


Pues a las 13:30 hacía su aparición una de las bandas más interesantes que ha dado la siempre admirable escena rockera de Suecia. Ya lo he dicho mil veces, Suecia en los últimos años se ha convertido en la cuna de una enorme cantidad de buenísimas bandas de Hard Rock y Heavy de corte clásico. En este caso tocaba ver a una de mis favoritas, los Eclipse del carismático Erik Martensson. Con un calor sofocante, salieron a por todas con un gran tema como es I Don't Wanna Say I'm Sorry y Stand on Your Feet. Martensson se atrevió a salir con una chupa de cuero que quedaba muy chula, sí, pero evidentemente a los dos temas se la quitó... tras presenar Wake Me Up, la gente se vino arriba y mostró un gran cariño a los suecos, que se dejaron la piel sobre las tablas. Siempre es un gustazo ver bandas como Eclipse, ahora que se encuentran en el mejor momento de su carrera. Con hambre, ilusión, ambición y una frescura de la que ya carecen muchas bandas jóvenes y viejas. El resto del setlist se centró en su último album, Armageddonize y su album más laureado, el enorme Bleed & Scream, con temas como The Storm, una coreadísima Battlegrounds, Blood Enemies o la propia Bleed & Scream hasta terminar con Breakdown y Breaking My Heart Again, de uno de sus primeros discos. Los chavales dieron guerra, Erik Martensson demostró ser un gran frontman y se ganó enseguida al público pese a ser la hora del vermut. Yo, personalmente, sentí que valió la pena hacer el esfuerzo por ver, en su mejor momento, a una de las bandas que posiblemente estará arriba cuando sea imprescindible un relevo generacional. Estos chicos tienen lo que hay que tener.

Seguíamos en Suecia, pero íbamos a pasar del enérgico Hard Rock de Eclipse al oscuro Epic Doom Metal de Candlemass, liderados por Mats Leven a la voz y que, pese a no contar con el alma mater de la banda Leif Edling, dieron un auténtico recital de técnica y elegancia en la hora de la que dispusieron. Una buena dosis de fans nos congregamos frente al escenario y empezamos a vibrar nada más empezar el concierto con la gigantesca Mirror Mirror, tras The Dying Ilusion, otro clásico como A Cry From The Crypt siguió machacando nuestras cuerdas vocales, con un Leven que, mostrando un gran nivel vocal y muy buena actitud como frontman, logró que no echemos de menos al gran Messiah Marcolin. Lo mejor fue la traca final, en la que el Epicus Doomicus Metalicus fue el gran protagonista con temas como Demon's Gate, Crystal Ball y la final Solitude, cantada por todos los presentes en las primeras filas. Pese al fuerte calor y a que el sol nunca es un buen aliado para el Doom Metal, Candlemass dieron un señor recital y nos dejaron muy, muy contentos. Una lástima que los contínuos cambios de formación y diferentes historias que han acompañado a la banda durante su carrera hayan contribuido a minar el legado de una banda enorme. Una pausa para comer mientras los fans de Ciclonautas disfrutaban de su banda, yo no opinaré sobre ellos, y otra vez a la guerra para enfrentarnos a los hermanos Tardy y sus Obituary. No era buena hora para el Death Metal Old School aunque claro, tampoco puedes meter a todas las bandas a las diez de la noche... pero aún así dieron un señor concierto, siendo para muchos de lo mejor del festival. Repartieron buena cera con clasicazos del metal extremo como Redneck Stomp, Intoxicated, Dying, Find the Arise, Til Death y cerrando, como no, con Slowly we Rot. Una banda peleona, que no se rinde y que sigue dando conciertazos del quince como el de Can Zam, que dejó a más de uno con el culo torcido. Enormes las muestras de veteranía y talento tanto de Candlemass como de Obituary.

Seguimos con Anthrax, que empecé a verlos en el barullo y acabé viéndolos de lejos. Nada en contra de ellos, pero los vi hace 6 meses y, pese a que dieron un conciertazo, preferí guardar fuerzas para bandas que no había visto nunca. Aún así los de Belladona dieron lo de siempre, un concierto antológico cargado de energía y potencia, presentando ese infame For All Kings, del que cayeron You Gotta Believe, Evil Twins y Breathing Lightning, aunque evidentemente el mayor éxito del concierto llegó con los clásicos Caught in a Mosh, Madhouse, Fight 'em Til You Can't (que pese a ser reciente, para mi ya es un clásico) o Antisocial, que fueron las que más hostias generaron en el mosh pit. Los de Scott Ian cerraron con Indians otro gran concierto. Muy mala suerte tienes que tener para ver un mal concierto de Anthrax, pues creo que solo dan uno malo cada 18 meses o así. Sin tiempo para respirar, era hora de sacar los cuernos a pasear, pues el Drakkar de Amon Amarth ya estaba aparcado en el Escenario "Fest" (el que decidió poner el nombre de los escenarios "Rock" el de la izquierda y "Fest" el de la derecha es un puto genio, si meten un tercero imagino que será el escenario "BCN") y los suecos salían a repartir cera con un clasicazo como The Pursuit of Vikings, con la que cumplí un sueño de juventud, cabecear la parte final del tema al unísono con todos los miembros de Amon Amarth. Venían a presentar Jomsviking, del que cayeron First Kill y Raise You Horns, que, como muchos vimos venir tuvo mucho éxito entre los seguidores de los suecos a pesar de no ser ningún temazo (al menos en estudio). Además de esas novedades, cayeron otros temas más clásicos de la banda, como Runes to my Memory, War of the Gods, Death in Fire y temas del Deceiver of the Gods como el tema título y As Loke Falls antes de cerrar con sus ya clásicas Guardians of Asgaard y Twilight of the Thunder God un concierto enorme, con un simpático Johan Hegg liderando el cotarro con su imponente presencia y un sonido atronador. Era la primera vez que podía ver a Amon Amarth (lo que tiene vivir en una isla, que pillas lo que puedes) y la verdad es que quedé encantado.

A Thin Lizzy los vi sentado en la castigada moqueta del festival aún a riesgo de que mis pantalones negros acabaran blancos por la cantidad de polvo que había encima de ella (somos heavys hostia, vamos a ensuciarnos!) pero fue un gustazo poder disfrutar de temas como Jailbreak, Killer on the Loose, Rosalie, The Boys Are Back in Town o Whiskey in the Jar, que sonaron muy bien e hicieron las delicias de los seguidores de la banda. A continuación era turno de los Whitesnake del gran David Coverdale que, algo castigado de voz pero manteniendo un nivel bastante digno, repartió clásicos de la banda a diestro y siniestro como, Bad Boys, Slide It In, Love Ain't No Stranger, The Deeper the Love, Fool for Your Loving, Is This Love o Here i Go Again o Still of the Night, con la que cerraron un enorme concierto que incluyó solo de batería y otro de guitarra en el que ambos músicos mostraron un saber hacer enorme.

Y ya nos íbamos acercando al remate final, que llegaría de mano de Slayer, pero antes tocaba ver a unos clásicos del festival. Twisted Sister se dejaban caer por tercera vez consecutiva en el Rock Fest e iban a hacer exactamente lo mismo que en las anteriores, pero joder, son efectivos los mamones. En un concierto con aroma a despedida (que no me creo, pues el año pasado Dee Snider ya se sacó el mismo discurso de despedida), los TS volvieron a hacer vibrar a su público, esta vez con la inclusión de pirotecnia que le dió un punto más de espectáculo al show de Dee Snider y los suyos. Un Dee Snider que volvió a tener su numerito de rockero cabreado, esta vez echando la bronca al técnico de luces por no enfocarle en un momento concreto y diciendo que si eso le pasa a Coverdale, el colega de luces estaría jodido, momento para las risas pero que sobraba tras la bronca al roadie de Europe del año pasado... A partir de ahí, clásicos como Burn in Hell, Come Out & Play, Like a Knife in the Back o la inevitable Huevos con Aceite (que ya está oficialmente bautizada así en Can Zam) fueron cayendo en un gran show, con un Snider que, en su papel de bocazas simpático, estuvo enorme como de costumbre. Con una épica I Wanna Rock (clásico intocable del Heavy) y SMF cerraron un muy buen show antes de que Slayer aplastaran nuestros cabezones para cerrar el festival. Unos Slayer que, al verlos de lejos y no desde el mosh pit, pierden bastante. Con su juego de luces habitual y el poco movimiento que les caracteriza, tiraron de caña burra y clásicos para cerrar el festival, pero no pasaron de correctos teniendo en cuenta que el sonido tampoco fue el mejor. Pero oye, te salen estos fulanos y te tiran a la cabeza temas como Repentless, Postmortem, Dead Skin Mask, War Ensemble y demás y eso por cojones te acaba gustando. Mientras la gente se dejaba sus últimas fuerzas en el mosh pit, los californianos, con un Araya presentando los temas en español, como ya es habitual, cerraron con su imparable tridente, South of Heaven, Raining Blood y Angel of Death.

Y así termina la experiencia de un servidor en el Rock Fest, había ganas de ver a Thundermother en la carpa, pero no fuerzas. Así que me las guardo para verlas en próximas ocasiones. Un festival, el Rock Fest, que vivió de unas actuaciones enormes con un gran sonido (excepto el primer día) pero con bastantes aspectos de organización a mejorar como las nubes de polvo, la suciedad que había en la zona de conciertos (esa moqueta no vale para proteger el suelo de 20.000 almas, además de que acabó llena de vasos, cosa que el resto de festivales han sabido solucionar poniendo los vasos propios del festival a un euro) y los abusivos precios de la bebida, teniendo en cuenta que las fuentes de agua escaseaban (y en alguna ocasión al acercarme no había agua en las horas más calurosas del día, que manda cojones). Aspectos a mejorar y que seguro lo harán, pues este año se solucionó el tema de las colas en la entrada y algunos aspectos más. Por lo que me fío de ellos.

Agradecer al compañero Daniel Sánchez, de Dioses del Metal, que me prestara las fotos. 

Comentarios

  1. Tuvo que ser brutal ver a Anthrax, Amon Amarth, Slayer, Wuitesnake y Twisted Sister el mismo día. Algún año iré al Rock Fest.

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