Crónica: Resurrection Fest 2016 (8 de julio)

Tras una memorable primera jornada y una fría noche al raso de Viveiro, con una humedad que atravesaba las tiendas de campaña, tocaba ponerse en marcha para una jornada intensiva de metal. Y nada mejor para preparar una jornada intensiva que ir al bar de siempre y pedir la obligada ración de pulpo, por favor. Muchos lo entendieron así, pues las raciones salían una tras otra, sin parar... sin duda el pulpo fue la estrella del festival jejeje.


Pero no hay tiempo para enredarse con pulpos, colegas. Que el día venía fuerte. Así como avanzó el viernes del Resu, vi que en España tenemos buen metal para aburrir. Pues iba a ver a Thirteen Bled Promises, In Mute, Avulsed y Hamlet seguidos y los 4 dieron unos shows descomunales, empezando por los vigueses Thireen Bled Promises, que harían su aparición a las 14:30 para descargar su poderoso Deathcore sobre el Ritual Stage de Viveiro. Yo llegué algo tarde y solo pesqué medio concierto, pero oye, menos es nada. Al menos pude ver un rato de estos muchachos, que demostraron frescura, ganas y potencia revientacuellos a raudales. Siendo el Deathcore un estilo que ni domino ni me gusta en exceso, estos muchachos me confirman algo que tengo muy claro y siempre lo digo, todo género tiene algo que te puede acabar gustando, por lo que nunca debes cerrar la puerta a una banda porque toque tal o cual estilo. Está claro que todos tenemos unos gustos definidos y ciertas preferencias, pero siempre se puede abrir el oido a nuevos sonidos, os sorprendería lo bien que entra una banda de un género que no controlas. Y ya, volviendo al tema principal, Thirteen Bled Promises desprendieron una buena manada de riffs, ritmos poderosos y caña burra a todo trapo, a base de temas como A Fully Stabbed Face, Biblephagy Slender Phytobezoars, The Day After Roswell (todas de su reciente disco, The Black Legend) y la final Please Keep Your Bones Inside, presentados por Turri  (vocalista) que nos contaba un poco de qué iban los temas de una forma divertida, dejaron un muy buen sabor de boca a los presentes y abrieron con mucho nivel el segundo día de festival. Me moló bastante la descarga de potencia de los vigueses, buen concierto.

Sin casi tiempo de ver acabar a TBP, había que pillar sitio para los valencianos In Mute, banda que me perdí el año pasado y que juré que en este Resu no se me escapaban. Tenía ganas de verlos y no solo no me decepcionaron sino que incluso me sorprendieron con su poderoso directo. Ya dijo Steffi que habían venido a partirnos los putos cuellos y casi lo consiguen, rara vez se ve a un grupo que logre que la gente lo dé todo a las tres de la tarde, así que mérito total de In Mute. Abrieron con Unusual, de su EP One In A Million, que ocupó todo el setlist de la banda junto a un tema nuevo, Disease, presentado en exclusiva frente al público del Resu y que sonó bestial. A mitad de concierto, Steffi quiso dedicar el show a alguien "muy especial", no nos dijo a quién, solo dijo "hasta siempre..." pero sea quien sea, estará orgulloso de la matraca que dieron In Mute en Viveiro, de eso estoy seguro. Tras volarnos la cabeza con temazos como The Cage o Out Of Control, descargadas con muchísima energía por parte de toda la banda y lideradas por una Steffi desbocada, como suele ser ella en directo, In Mute cerraron su aplastante show con el tema Waiting, uno de los más conocidos de la banda y que acabó de levantar al público. Tras un momento para tomar un refrigerio (que en cristiano se traduce a "ponerme fino a birra para combatir el potente calor que hacía"), me posicioné para ver a unos viejos conocidos, los madrileños Avulsed. Ya consolidados como toda una institución en el Death Metal europeo, Rotten, Juancar, Tana, Cabra y Arjan salieron a por todas a hacer frente al lorenzo que les daba directamente en la cara, pero eso del sol no es problema para unos tipos duros como Avulsed, que repartieron ceraca y movieron decenas de melenas entre el público, con temas imprescindibles de su carrera como Breaking Hymens, Sick, Sick, Sex o Nullo, y cerrando con la mítica Exorcismo Vaginal, cuyo título, evidentemente llamó la atención de los que no los conocían ¿Por qué será...? Total, show atronador de Avulsed, dando una lección de Death Metal, sin parar de mover las melenas y con el gran Dave Rotten en su habitual papel de líder del cotarro, dejándose la piel sobre las tablas y metiéndose entre el público varias veces, lo que animó aún más a la peña que no paró de darse de hostias entre circle pits, wall of death y demás. Eran las 5 de la tarde y el listón ya estaba por todo lo alto, que manera de arrancar el día, colegas.

Pero no había tiempo para descansar, ya que era hora de volver a cambiar de escenario, en este caso para ir al principal, donde los siempre enormes Hamlet iban a ser los encargados de repartir cera. Salieron a tope con Limítate, en la cual Molly ya bajó del escenario, se metió entre el público y cantó haciendo crowdsurfing. El comentario de mi colega fue claro, "que poco le gusta el escenario a este fulano" y sí, Molly es así, no para quieto y le mola más estar entre el público que sobre las tablas, es tremendo. Mezclando clásicos como Irracional, Tu Medicina, Muérdesela o Denuncio a Dios (que, al igual que en su show en Palma, me voló la cabeza) con temas nuevos como Imperfección o Mi Religión antes de cerrar, como ya es costumbre, con Jodido Facha otro concierto brutal. Hamlet no defraudaron, nunca lo hacen, su directo es un seguro de diversión, hostias como panes y energía. Sin tiempo para más, tocaba otro bolazo con otro cambio de escenario. Tocaba ver a los americanos Battlecross, banda practicante de un Death Melódico con influencias bien repartidas entre Amon Amarth y el Metal más modernillo. Metieron caña burra por un tubo, liderados por la barba de Kyle Gunther, que no paró de saltar, cabecear y moverse, liderando como toca un show de este tipo. Mientras tanto, la locura se desataba entre el público, con circle pits, mosh pits y varios wall of death. Hubo una buena dosis de hostias como panes y servidor, que venía on fire de hostiarse con Hamlet y Avulsed, pues no pudo evitar meterse de nuevo en el fregao. Kaleb, Not Your Slave, Flesh & Bone... fueron cayendo uno tras otro sin parar. Sonido atronador, una banda muy activa y una gente on fire. Terminaron el show y conmigo con el tema Push Pull Destroy, en el que casi me tiran volando hasta Pontevedra más o menos...

Cinco enormes conciertos y no eran más de las 18:30, de locos. Un breve descanso, un par de cervecitas y un tentempié y a ver un ratito a Angelus Apatrida, que siempre cumplen. Solo vi los últimos temas de los manchegos, pero estvieron al enorme nivel de siempre. La lástima fue tener que ver a Hatebreed desde lejos, pero no hubo forma de acercarme más, aún así pude gozar del brutal directo de los de Jamey Jasta, que venían a Viveiro para presentar su último disco, Concrete Professional. Un disco que suena como los anteriores, sí. No creo que Hatebreed acaben metiendo un tema de 12 minutos con cambios de ritmos y pasajes atmosféricos en sus discos, ni puta falta que les hace. Y es que uno no espera nada diferente ni experimentos de parte de esta gente, uno espera caña burra, un disco de 15 temas y 35 minutos que te vuele la puta cabeza, punto. Abrieron a saco con Destroy Everything, una baladita rollo Send Me An Angel, verdad? para seguir aplastando cabezas con temas de toda su discografía, con las nuevas AD y Looking Down The Barrel of Today y temas clásicos de sus setlist como Honor Never Dies, Doomsayer o Live For This antes de cerrar su set con la enorme I Will Be Heard. Los siguientes en salir fueron los portugueses Sinistro, que se enfrentaban a una difícil papeleta: presentar su oscuro Doom Metal frente al sol, habiendo entrado a última hora por la caída de los belgas Amenra y ocupando el horario previsto para Entombed AD, que iba entre dos tótems queridísimos en el festival como son Hatebreed y Gojira, lo cual era otro hándicap para una banda desconocida entre la gran mayoría del público del festival. Aún así Sinistro cumplieron, liderados por la carismática Patricia Andrade, que centraba la atención con sus extraños e hipnóticos movimientos, centraron su setlist en su disco Semente, editado este mismo año, con temas como Partida, Corpo Presente o Reliquia. Algo que me gustó y me llamó la atención fueron las letras en portugués, pues siempre me gusta que una banda cante en su propio idioma saliéndose del inglés por el aroma exótico que eso aporta a los temas. La verdad es que, pese a los inconvenientes que se encontraron, Sinistro estuvieron bastante bien y dieron un concierto correctísimo, mucho mérito el suyo. Me gustaría poder verlos en una sala y unas condiciones algo más favorables, desde luego.


Siguiendo la jornada intensiva, tocaba ver a una banda deseadísima por el público del Resu. Tras petarlo brutalmente hace dos años, los franceses Gojira saldrían a por todas en el Main Stage, donde dieron uno de los mejores conciertos de todo el festival. Con un buen juego de luces desde el momento en que el sol se escondió, un buen sonido e incluso pirotecnia, arrancaron con Toxic Garbage Island y siguieron con L'Enfant Sauvage, no necesitaron nada más para encandilar al público gallego, si con ese arranque seguías parado, es que no tienes alma, colega. Tras la brutal The Heaviest Matter Of The Universe, era hora de presentar, con Stranded y Silvera, su nuevo trabajo, Magma, al que debo darle más escuchas ya que de primeras me dejó algo frío. He de decir que esas dos canciones sonaron genial. Con otras imprescindibles como Flying Whales (que hizo temblar todo Viveiro), Wisdom Comes o Backbone, Gojira lo petaron y cerraron con una celebradísima Vacuity. Entre llamaradas de Pirotecnias Pablo (puto amo el tal Pablo) y frente a un público enamorado de Gojira, a los hermanos Duplantier les salió un show redondo. Pero el nivelón no acababa ahí, pues acto seguido salían al Chaos Stage los suecos Dark Tranquillity, que dieron un concierto antológico. Sí, del viernes me gustó todo, fue un día absolutamente bestial. Liderados por un sonriente y simpático Michael Stanne, presentaron un sonido muy nítido desde el inicio y la gente tenía ganas de verlos, pues todos los presentes estuvieron entregados a una de las bandas pioneras del sonido de Gotemburgo desde que abrieron con The Science of the White Noise. Siguieron con White Noise/Black Silence, Monochromatic Stains o The Lesser Faith y la gente a mi alrededor estaba encantada. Dark Tranquillity triunfaron fuerte y con otra buena dosis de temazos como The Mundane and the Magic, Terminus (Where Death Is Most Alive), ThereIn o Final Resistance me recargaron las pilas y me animaron a seguir saltando y cabeceando cuando las fuerzas empezaban a escasear. Finalmente los suecos terminaron su show con la imprescindible Misery's Crown, cantada por buena parte del público y que cerró por todo lo alto un concierto memorable de parte de una de las bandas que más ganas tenía de ver.

Y para ir cerrando el día, qué mejor que un par de birras y una buena dosis de hits de los míticos The Offspring. Los caloifornianos son ese mítico grupo que nunca me entusiasmó, su música comercialota se hace simpática y agradable de escuchar, incluso me llegué a comprar el Americana hace un tiempo, pero nunca pasé de sus típicos hits. Pese a ello, hay que reconocer que en directo esos temas montan una fiesta de la hostia. Es inevitable bailotear con Come Out And Play, Have You Ever, Staring at The Sun o Pretty Fly (For a White Guy), sobre todo tras varias horas de conciertos con sus correspondientes cervezas/calimochos. El concierto en sí no fue gran cosa, pues ya no son esos chavalotes gamberrotes de los noventa, hoy en día los de Dexter Holland son una banda madura y veterana que se mueve poquito, tampoco interactúa mucho, pero sabe que sus clásicos les salvan medio concierto pase lo que pase. Aún con eso, se atrevieron a presentar varios temas más recientes, pero no cuajaron ni la mitad de bien que sus hits, además de tocar la mítica Gone Away en versión balada con piano, lo cual, a esas horas de la noche, no es muy recomendable... pero la cosa remontó a partir de los siguientes temas. Y es que Why Don't You Get a Job, Want You Bad, (Can't Get My) Head Around You, Pretty Fly, The Kids Aren't Alright, Americana y Self Steem seguidas para terminar levantan a un muerto. Yo andaba ya hecho polvo y al final acabé brincando como un desgraciado. Es lo que tienen los temas sencillones de The Offspring, aunque no seas un gran fan suyo ni den el concierto de su vida, al final te tocan estos clásicos, ves a 16.000 personas saltando y bailando con ellos, y te animas tú también, por lo que al final The Offspring acaban logrando su objetivo y dejan satisfechos a todos los que se acercan a verlos.

Y así cerraba casi 12 horas de conciertos en un día brutal, en el que disfruté de un montón de buenas bandas y buenos conciertos hasta que el cansancio pudo conmigo. Una lástima, pues me habría gustado ver a Madball y Turisas, pero había que frenar, pues al día siguiente quedaban bichos como Iron Maiden, Entombed o Abbath entre otros y había que estar a tope...

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