Crónica Rock Fest (III)

Esto de tener casa para dormir durante un festival es un lujo, aunque el ruido que entra desde la calle a la habitación es infernal, da igual. Tenía cama y eso, joder, eso no se paga con puto dinero. Así, llegó el último día de festival y tenía la firme intención de ir a Can Zam a la una del mediodía y no salir de ahí hasta pasadas las tres de la madrugada.



Total, que a la una y media estaba en Can Zam viendo a los Angelus Apatrida. Estos tíos son el valor más sólido que tenemos hoy en día en el metal nacional. Son jóvenes, tienen ganas, aman lo que hacen y, por supuesto, son buenísimos. Ya lo dijo Guillermo, no se apellidan Johansson, no son de Alemania ni de Suecia, son de Albacete y a mucha honra, con dos cojones! Venían a presentar Hidden Evolution y de ahí partió la base de su setlist, con Immortal, End Man, First World of Terror y la descomunal Serpents on Parade. Angelus fueron los que lograron concentrar más peña en un circle pit dentro del festival, mucho mérito al ser solo la una del mediodía. Además de los temas nuevos, hubo tiempo para otros clásicos de su repertorio como Violent Dawn, Of Men and Tyrants, Give 'em War, Blast Off, You Are Next o Fresh Pleasure, que en esos momentos incitó más si cabía a pedir una caña. Y eso que el calor le respetó, de hecho en algún momento cayeron cuatro gotas de lluvia, pero apetecía la cervecica de marras. Me sorprendió que no cerraran con Thrash Attack, tema que pensaba que era intocable al final de su setlist, pero vamos, que tampoco me importa demasiado, si será por temazos de Angelus. A estos tíos hay que cuidarlos, tienen mimbres para llegar lejos. Después de que los Angelus se apiadaran de nosotros y dejaran de partirnos la cara a hostia limpia, me posicioné para ver otra banda joven, en este caso no eran de Albacete sino de fucking Finland (se ve que el país ahora se llama así, al menos según el 90% de sus músicos). Era el turno de Battle Beast, encabezados por el vozarrón de Noora Louhimo. El grupo salió motivadísimo y empezaron a soltar su repertorio basado en los dos últimos discos, dejando solo la clásica Enter The Metal World y Iron Hand del album debut. Hubo tiempo para novedades como Far Far Away, I Want The World, Unholy Savior y Touch in the Night que en directo sigue siendo un coñazo y fue el único punto bajo dentro de una gran actuación. El público estaba totalmente entregado a Battle Beast y creo que sorprendió a la banda, que aprovechó la situación y se vino arriba, ofreciendo un muy buen concierto pese a ser las dos de la tarde y ya con un calorcete que no tuvo Angelus Apatrida.

Paradita para comer mientras Refuge descargaban los clásicos de Rage. Sonaron bien y Peavy Wagner y los suyos tienen carisma de sobra para mantener un buen concierto. Sin parar, a ver a los trues of steel Primal Fear. Cagondios. Estos tíos son más heavys que una lluvia de hachas oxidadas. Ralf Scheepers cantó que me cago en la puta y sonaron atronadores. METAL IS FOREVEEEEEEER. True metal por un tubo colega. Coñas aparte, concierto realmente bueno de los Primal Fear, de lo mejorcito del día bajo el liderazgo de un Ralf Scheepers fuera de control. De diez. Turno para los catalanes LGP, en homenaje al mítico grupo Sangtraït (mítico en tierras catalanas), aunque simpatizo con Sangtraït, no me interesaba mucho su concierto, así que me fui a descansar un poco y a esperar a Krokus. Pero al tercer tema de los suizos me marché. entre que no controlo mucho su repertorio y que el vocalista estaba sufriendo horrores para mantener el tipo, preferí ir al cajero a sacar pasta para birra y ya volver para Loudness. Por el camino me encontré a unos chavales requetemajos en el Juanpa Celler, donde pasé el concierto de Krokus, el de Warcry que me la sudaban a full y casi me pierdo a Loudness. Gracias Esther y compañía por la gran acogida en el Celler! Llegué con Loudness empezados, pero pude enganchar buenos temas como We Could Be Together, Crazy Doctor, The Sun Will Rise Again o la final S.D.I. en un fantástico concierto de los japoneses, que además se habían mostrado simpatiquísimos en las firmas de discos. Sonaron realmente atronadores, tuvieron un gran juego de luces y fue un placer poder disfrutar de una bestia en la guitarra como el gran Akira Takashi. Eficacia japonesa en estado puro, gran concierto.

Pero luego... (otra vez modo putifan: on). Accept, amigos. Los alemanes Accept dieron otra puta lección de lo que es el puto heavy metal. Hoy en día son una banda compenetradísima (pese a tener guitarra y batería relativamente nuevos). Y lo mejor de todo es ver en sus caras que están disfrutando como cerdos de lo que hacen (la sonrisa de Wolf Hoffman, las interacciones y las mini coreografías entre ellos sobre las tablas... puro amor, amigos). Abrieron con Stampede y la peña ya se vino arriba. Stalingrad y clásicos de la época de Udo como Fast As a Shark, Restless & Wild, London Leatherboys, o las seminales Balls to the Wall y Metal Heart con la que ya me volví loquísimo hicieron que la hora que tenían para tocar los alemanes se pasara volando en un concierto digno de entrar en el top 5 del festival (y eso que hay competencia). Lo malo fue tener que ver Fast as a Shark a través de CUATRO pantallas de móvil. Hacer fotos vale, si veo que haces 6/7 fotos y guardas el móvil guay, yo lo hago, pero grabar una canción entera... tío... tienes peña detrás que quiere VIVIR el concierto... no verlo a través de tu movilete... pero vale. Da igual, lo importante es que Accept lo petaron y le pusieron el listón alto a los Metal Gods, que iban después. Y los Judas... estuvieron realmente bien, concierto mucho más digno de lo que esperaba de ellos, con un Halford a un nivel cuanto menos "sorprendente", viendo que en el disco que sacaron hace cosa de un año vocalmete andaba bastante mal... "sorprendente" es la palabra. La cuestión es que los Judas cumplieron con el concierto, con un gran juego de luces, una buena escenografía y a base de clásicos atemporales alternados con los flojetes temas del Redeemer of Souls. Los Metal Gods, Victim of Changes, Turbo Lover, Breaking The Law... poder escuchar esos temas en directo... me cago en dios, eso es algo increíble y es con lo que me quedo.

Posicionado en la primera fila para el penúltimo concierto del festival, los alemanes Riot V, cenizas de la mítica banda Riot. Bastante animados y sonrientes, salieron a por todas con Thundersteel (para mi un error abrir con ese tema, es como si Judas abren con Painkiller o Accept con Metal Heart) y pudimos gozar de clasicazos de la banda como Flight of the Warrior, Rock City, o Swords & Tequila en homenaje a Mark Reale, para lo cual brindaron con una funda de guitarra con el nombre de Mark escrito y una botella de tequila. Gran momento. También cayeron temas del reciente Unleash The Fire, discazo de la polla bendita. Para cerrar  por todo lo alto con el clásico Warrior acompañados por Akira Takashi y Masayoshi Yamashita, guitarra y bajo de Loudness para sonar atronadores a más no poder. Las fuerzas que me quedaban eran para ver a Cronos y sus Venom. Me acerqué al escenario y los vi un poco de tranquis, birra en mano. Repartieron ceraca y dieron un buen concierto sin más para cerrar el festival. Los últimos temas ya los vi desde la barra, conversando con amigos y comentando lo que había sido el festival.

Al final, un gran festival, con detalles de organización por pulir, pero en general aprobado y con una cantidad de conciertazos impresionante. Destacando el show tremendo de Twisted Sister, las lecciones que repartieron Saxon, Accept y Helloween y con un gran ambiente, muchas familias, muchos niños y un buen rollo tremendo dentro del festival en el que no me importaría repetir.

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