Crónica del Rock Fest (I)

Hacía mil que no se veía en España unas constelación de estrellas del heavy metal tan jodidamente brillantes como la que se juntaba en Can Zam el pasado fin de semana. Leyendas del rollo como Judas Priest, Saxon, Accept, Scorpions, W.a.s.p. o Twisted Sister y bandas más jóvenes pero ya bien dotadas de popularidad como Sabaton, Powerwolf, Angelus Apatrida o Battle Beast entre otros iban a descargar su furia sobre nosotros en Santa Coloma. Así que nada, vamos al lío...



Llegamos a Can Zam y nos encontramos el primer problema. Una cola infinita, que no avanzaba y que ni siquiera sabíamos si era para recoger las pulseras... cola desorganizada, sin señalizar y sin personal del festival que ayudara a mantener un orden, claro la peña se posicionaba como llegaba y se acabaron formando dos loopings, que eso parecía el circuito de Montmeló. Estaba por ahí Fernando Alonso dando vueltas con su Mclaren y todo. Un desastre. Pero vale, debo decir que es la única pega que le pongo a la organización. Así que no me voy a cebar más. Cebarme ya me cebé en los puestos de comida, abundantes, ciertamente variados (estamos hablando de un festi, no esperemos ver una marisquería ahí dentro). y a buenos precios o en su defecto, ofertas interesantes.

Tras "adelantar unas posiciones disimuladamente", entramos en el recinto, pillamos la primera birra (3 pavos la caña, carete, pero razonable dentro de lo que es un festival en este país) y nos posicionamos por el centro para ver lo que restaba del concierto del maestro Rosendo y esperar a Sabaton de cerca del escenario. Llegamos a tiempo para ver como el maestro, rojo como un puto tomate, descargaba la reciente Vergüenza Torera y sus clásicos Flojos de Pantalón, Masculino Singular, Pan de Higo, Agradecido y el seminal Maneras de Vivir muy dignamente pese al sofocante calor del momento. Así que pese a las dificultades climatológicas, el maestro y los suyos cumplieron sobradamente y dieron un buen show para ir abriendo boca. Y luego, como segundo concierto (para nosotros, claro) del festival, uno de los que más esperaba. Los suecos Sabaton volvían a la península a descargar el material de su reciente Heroes y el resto de temas clásicos de sus setlists como el cipotón Ghost Division con el que abrían. Un simpático concierto de los suecos, con el showman Joakim Broden a la cabeza, pidiendo que apagaran el foco de ahí delante (el sol, claro) recalcando que ellos son muy del norte de Suecia y que, pese a que van de tipos duros, con el calor son unas nenazas (ojo, son palabras textuales de Joakim, un grande). Esto y más números humorísticos como Joakim cogiendo la guitarra como si fuera a hacer un solo para sacar el riff de Smoke on the Water, tirándonos por los suelos de risa, alternados con sus pelotazos habituales, que desde nuestra posición no sonaron todo lo bien que se podría (diría que las guitarras sonaban algo bajas) pero que tampoco es que fuera desastroso. Total, con Metal Crüe cerraban un simpático show y dábamos el pistoletazo de salida al Rock Fest.

A Dream Theater los escuché desde la zona de los puestos de comida y, no sé si fue por el kebab o qué, pero me entró un sueño... total, tuve que pedir un calimocho para espabilar y largarme a la otra barra a ver a los veteranos Status Quo. Muchas bromas con estos hasta que digo que dieron uno de los mejores conciertos del festival. Con el mejor sonido que tuvo un grupo hasta el momento, los veteranos londinenses dieron un divertidísimo show y a base de clásicos que no hace falta ni nombrar, pusieron a todos los heaviarras a (intentar) bailotear. Digo intentar porque, aunque ya lo sospechaba, el pasado jueves confirmé que los jebis NO SABEMOS BAILAR. El mítico Rockin' all Over The World cerraba el gran concierto de Status Quo y daba paso a los primeros cabezas de cartel. Con una escenografía bestial, los alemanes Scorpions dieron un show justito, justito. Con un sonido horrible (al menos desde la parte de atrás) en el que todos los instrumentos estaban al máximo volumen y sonaba como una bola, los alemanes aburrieron al personal durante una interminable hora y media. Totalmente olvidable lo de Scorpions, que se salvaron al final con sus imborrables clásicos que creo que tampoco hace falta mencionar.

Un servidor se posicionó en la primera fila a esperar a Saxon, por lo que el show de Nightwish lo vi por la pantalla. Por lo que pude apreciar, los fineses dieron un show muy espectacular, con mucha parafernalia y pirotecnia por un tubo. Show a lo grande, pese a que en el setlist me faltaban 4/5 temas que considero imprescindibles en Nightwish. Pero vamos, que estuvo guay. Y lo que venía después... ay lo que venía después (modo putifan:on). Los míticos, enormes, putos amos, los jodidos Saxon colega. Y yo en primera fila. Pero va, seré objetivo con Sax... SE ME CAYERON LOS HUEVOS AL SUELO. Bromas aparte, Saxon, con la mitad de parafernalia que los pelmazos de Scorpions, dieron una puta lección de lo que es el Heavy puto Metal. Desde la apertura con Motorcycle Man, Byford, Quim, Scarrat, Carter y Glocker estuvieron muy activos e interactuando sin parar con la gente. Aunque el más activo fue Nibbs Carter, bajista, que no paró quieto ni un puto segundo. Biff, como maestro de ceremonias, lideraba el cotarro con su elegancia de siempre (elegancia que perdió cuando le dedicó un cómico meneo de caderas a una "señorita sexy" de la primera fila) y reclamando que la peña de Barcelona demostrara tener unos "big cohones". Un crack. El momentazo fue verme llorar como una putifan cuando Biff cantó Crusader frente a mi, pero ni digáis nada, que quiero mantener mi fama de tipo duro (equisdéééé). Pero es que joder, vaya jauría de clásicos nos soltaron... Power & the Glory, Sacrifice, And The Bands Played On, y cuando ya estaba recogiendo los huevos del suelo, me sueltan Wheels of Steel y se me vuelven a caer. El mítico Denim & Leather cerraba el que fue uno de los mejores conciertos de todo el festival.

Aún quedaba un último show que conllevaba una grata sorpresa, ya que esperaba poco o nada de W.A.S.P. pero el señor Blackie Lawless, pese a tener la voz algo tocada, dio un concierto muy digno. También es lo que digo siempre, Love Machine, Wild Child, Sleeping (in the Fire), On Your Knees, I Wanna Be Somebody... son temas que se defienden solos. Muy mal tiene que estar la cosa para que suenen mal y la peña no se ponga a brincar con ellos. Blind In Texas cerraba el concierto de W.A.S.P. y con ello el primer asalto del Rock Fest, un asalto light para un servidor, que tuvo su punto álgido en el concierto de los británicos Saxon. Tocaba recuperar fuerzas, ya que el día siguiente venía cargadito...

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